El templo y la plaza Colombia integran un sector de buena cotización
y desarrollo edilicio
Pocos conocen que una iglesia pueda tener una historia de
amor tan trágica. El solar que hoy ocupa una bella plaza y este
famoso templo católico fue antaño la residencia de una familia
tradicional de Buenos Aires, los Guerrero.
En el sector más residencial del barrio de Barracas, entre Isabel
La Católica, Brandsen, Pinzón y Montes de Oca, se erige
imponente la iglesia de Santa Felicitas, y junto a ella, la plaza Colombia.
El nombre del barrio proviene del catalán barraca, que significa
caseta o albergue construido toscamente y con materiales ligeros. El lugar
tomó su nombre de la cantidad de galpones y barracas que al comienzo
del siglo XVIII se habían levantado en la zona del Riachuelo.
Durante casi todo el siglo pasado se asentaron en Barracas las familias
más prósperas, como Alzaga, Montes de Oca, Llavallol, Berisso,
Balcarce, Cambaceres y Hernández, que habitaron lujosas mansiones
y casas quintas que dieron al barrio un carácter exclusivo.
A comienzos del siglo XIX, la calle Larga de Barracas (actual Montes de
Oca) era el camino que conducía a los pagos del Sur, pero la zona
siguió creciendo y el Riachuelo lo sirvió de lugar de radicación
de la protoindustria de la ciudad: el saladero, la curtiembre, la agroindustria.
La barranca albergaba a los corrales y los mataderos.
Conjunto residencial
Actualmente, el conjunto de plaza Colombia y la iglesia de Santa Felicitas
le brinda al mercado inmobiliario lo más exclusivo del barrio.
Allí se encuentran las mejores casas y departamentos de excelente
categoría.
Pablo Pérez Delgado, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre,
explicó que "se trata de la zona más cotizada de Barracas,
está en el centro, cerca de las calles principales como Montes
de Oca y Martín García. Sin duda que Santa Felicitas ayuda
a la venta. Allí tenemos una propiedad tipo casa de 180 metros,
cuatro ambientes con patio-terraza, garage a 50.000 dólares. También
la plaza le otorga otro plus al mercado".
La plaza Colombia, el magnífico espacio verde situado frente a
la Iglesia, tiene abundantes árboles e instalaciones de juegos
para niños. Posee algunas obras artísticas, entre las que
se encuentra Izando la Bandera, del escultor Julio Vergottini. Se trata
de un mástil ubicado sobre una base que sostiene 5 figuras masculinas.
Es un regalo de la ciudad colombiana de Bogotá (de allí
el nombre de la plaza) que data de 1940.
"Es la zona más residencial por excelencia. Santa Felicitas
es patrimonio histórico. Los departamentos tienen muy buena vista
hacia la plaza. Allí los de dos ambientes de 45 metros están
entre 18.000 y 22.000 dólares y los de tres de 65 metros a poco
más de 30.000. Las casas de más de 350 metros rondan los
200.000", dijo el arquitecto Mariano Manikis, a cargo de la inmobiliaria
Arkis.
Esta empresa ofrece una unidad frente a la plaza, sobre Pinzón
y con muy buena vista, de 160 metros, tres dormitorios y dependencias
a 100.000 dólares.
En los alrededores de este atractivo conjunto arquitectónico que
conforman la iglesia y la plaza se observan nuevas edificaciones. Son
casas con ladrillo a la vista, de dos pisos y con jardín.
También está el edificio hecho en 1901 que pertenece al
Instituto Santa Felicitas, y sobre Brandsen se encuentra el Templo de
la Sociedad Unión Israelita Sefaradí Or Torah, obra del
arquitecto Velentini, de 1928. Posee un estilo oriental, con una gran
cúpula.
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Los canteros ya anticipan
la primavera. Son buscadas las unidades con buena vista, en un área
codiciada
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José Peiteado, titular de PC Propiedades, consideró que
"es una zona muy requerida por el espacio verde.
En las cuadras de Pinzón que rodean la iglesia hay muy buenos pisos,
ya que las vistas son excelentes. Es lo más lindo y exclusivo de
Barracas. Tenemos un piso allí de 170 metros con cochera y tres
dormitorios, cuatro baños y dependencias a 70.000 dólares".
Con un definido carácter porteño
Es el barrio que lo tuvo todo: el de las barracas, los frigoríficos y las industrias, el de la historia de amor trágica y el de los famosos payadores, el camino que conducía a los lejanos pagos del Sur, y el de las lujosas residencias de las familias prósperas. Fue el preferido por grandes hombres de la literatura para sus libros. Adán Buenosayeres, de Leopoldo Marechal y Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato, son sólo algunos ejemplos. Barracas, un barrio en el sur de la Ciudad que tiene entre sus patrimonio la iglesia de Santa Felicitas y plaza Colombia, futura Area de Protección Histórica. Un orgullo porteño.
Juan Fernández Mujica, 3 de septiembre de 2002
Publicado en La Nación
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