MENDOZA.- Cuando cierta tendencia a la sobrevaluación de las propiedades, el
aumento de los costos de la construcción y las nuevas regulaciones fiscales
amenazaban con deprimir el mercado inmobiliario mendocino, dos grandes
inversiones que se anunciaron esta semana disiparon la incertidumbre que estaba
en ciernes.
El grupo español Inversalta comunicó al municipio de la
ciudad de Mendoza que desembolsará 100 millones de dólares para construir un
centro comercial y una torre de departamentos de 30 pisos en el corazón de la
zona céntrica.
Por su lado, el grupo argentino Ecipsa destinará 30
millones de dólares con el fin de ejecutar el plan habitacional Natania, con una
primera etapa de 1200 viviendas para familias de ingresos medios.
El
primer proyecto surgió a partir de que la firma europea controlada por las
constructoras ibéricas Salvago y Tau compró por unos 7 millones de dólares un
valioso terreno de 10.000 metros cuadrados que formaba parte de un fideicomiso
en manos del Banco Provincia de Buenos Aires.
El predio se encuentra en
la avenida San Martín, principal arteria de la ciudad, donde por años estuvo el
Colegio San José, de los Hermanos Maristas.
Tras su demolición, el
predio fue durante la última década sólo un gran baldío con excavaciones debido
a que no prosperó un proyecto del grupo Maccarone que pretendía construir un
centro de entretenimientos y negocios.
Según el anteproyecto, la
construcción de 101 metros tendrá una superficie de 80.000 metros cuadrados con
cuatro niveles de subsuelo que brindarán una capacidad de estacionamiento para
1000 autos. Podría inaugurarse entre 2009 y 2010.
Al convertirse en la
edificación más alta de la ciudad, la torre imprimirá un nuevo perfil
urbanístico a la zona, mientras a dos cuadras otro coloso del cemento sigue
elevándose: el futuro Sheraton Mendoza, de 25 pisos.
Por su lado, el
grupo Ecipsa de capitales sanjuaninos presentó su plan de viviendas Natania que
en una primera etapa prevé la construcción de 1200 unidades en un terreno del
departamento de Guaymallén.
Son casas de 2 y 3 dormitorios con techo de
tejas francesas a dos aguas, y frente de ladrillo visto con revestimientos y
terminaciones de primera calidad.
Tendrán un costo de 120.000 pesos
promedio con un plazo de financiación de hasta 17 años, destinado a propietarios
de ingresos medios dispuestos a pagar cuotas de entre 400 y 1000 pesos
mensuales.
El mismo sistema se aplicó en San Juan y en Córdoba, donde se
construyeron 3500 casas y ahora Ecipsa planea irradiarlo a otras plazas como
Buenos Aires, Rosario, Santa Fe y Tucumán. Aunque están dirigidos a sectores
bien diferenciados del mercado, ambos proyectos traen un impulso renovador en el
Real Estate local que parecía enfrentarse con un horizonte poco claro.
Según el diagnóstico que trazó el secretario del Colegio de Corredores
Públicos Inmobiliarios de Mendoza, Santiago Debé, lo que modificó el alentador
escenario de 2005 y 2006 en la provincia fue que "la demanda empezó a caer en
los últimos nueve meses debido a que se dio el fenómeno de la burbuja
inmobiliaria: los precios fueron creciendo aceleradamente y ahora se está ante
el riesgo de implosionar".
Indicó que una porción importante de las
propiedades se cotiza con una sobrevaluación del 20 al 25% promedio, situación
que atribuyó a "la cultura inflacionaria que preocupa cada vez más y hace que
vuelva el viejo reflejo argentino de que muchos vendedores quieren cubrirse con
un aumento de la cotización".
La tabla de precios promedio del mercado
indica que un departamento céntrico de un dormitorio se comercializa a 140.000
pesos y uno de 2, entre 180.000 y 220.000, pero hay inmuebles que superan los
180.000 y los 270.000 pesos, respectivamente, debido a la sobrevaluación
denunciada por Debé que fue consultado por LA NACION. Las casas y los pequeños
chalets de barrios privados a los que aún no les llegó el reajuste tienen
valores que oscilan entre los 350.000 y 500.000 pesos.
Otro factor que a
juicio del Colegio de Corredores influye en los vaivenes del mercado es el
aumento persistente de materiales de construcción como ladrillos, hierro,
cemento y arena, entre otros. Esto incide en los costos de edificación y en el
precio final de la propiedad, pero la demanda de materiales no cesa porque en
forma paralela la obra pública de la provincia sigue muy activa, indicó el
dirigente inmobiliario.
El valor de los terrenos, que en algunas zonas
subió un 200% en los últimos cuatro años, es un ingrediente adicional que
explica los reajustes de precios de las edificaciones. Algo que también inquieta
al sector es la incorporación de nuevas regulaciones fiscales en las
transacciones.
Los operadores advierten que las medidas de
empadronamiento de propietarios con más de cinco inmuebles en alquiler, junto
con cargas impositivas sobre las transferencias, pueden desalentar a compradores
y vendedores, aunque reconocen que el objetivo de dar transparencia al mercado
es incuestionable.
En el ambiente de los corredores inmobiliarios
mendocinos hay quienes temen que las medidas de la AFIP puedan hacerse sentir en
el rubro alquileres y aseguran que si hay una retracción de la oferta se
correría el riesgo de una suba de precios.
Las
bodegas, con otros horizontes A diferencia de lo que sucede
en la pampa húmeda donde los productores de granos suelen invertir parte de sus
ganancias en inmuebles, las utilidades de la vitivinicultura mendocina rara vez
se orientan a las propiedades. En su mayoría se destinan a mejorar la tecnología
de las bodegas, ampliar la capacidad de barricas e invertir en sistemas de
protección del viñedo contra el granizo mediante una tela plástica, entre otras
cosas. Los casos en que las bodegas adquieren propiedades tienen un objetivo
definido y de largo plazo: extender su superficie cultivada con vid o ampliar
sus instalaciones para incrementar la producción. El negocio vitivinícola en la
provincia marcha con vientos favorables, especialmente para las empresas
exportadoras de vinos de calidad. Crecen a un ritmo anual del 25% y sólo en
abril último se hicieron ventas al exterior de vinos y jugos de uva por 44
millones de dólares.
Sergio Dimaría, 11 de junio de 2007
Publicado en La Nación