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ROMA.- Comprar un departamento, aunque sea mínimo, en el centro histórico de
Roma es como un sueño imposible. Pese a la crisis financiera mundial, a la cada
vez más preocupante recesión que afecta a todos los rincones del mundo, los
precios siguen siendo totalmente prohibitivos..., al menos para quienes no son
multimillonarios.
La Ciudad Eterna, una de las más fascinantes del planeta, de hecho, es una de
las más caras del mundo. Claro, esto es si hablamos de su centro histórico, un
lugar único, lleno de arte, historia e iglesias y palacios antiquísimos, donde
el precio del metro cuadrado puede oscilar entre los 10.000 y 20.000 euros.
"La crisis en Roma provocó un fenómeno extraño. Si bien los precios de los
inmuebles de la periferia y de las zonas menos centrales cayeron entre un 15 y
20%, en los barrios del centro histórico su caída fue tan sólo de entre un 5 y
7%, pero únicamente en el caso de inmuebles sin cualidades especiales", explicó
a LA NACION Alessandro Mori, de la inmobiliaria Studio Fori.
"Los precios de inmuebles ubicados en pisos altos, en palacios históricos,
con buena vista, mucha luz y con terraza, inmuebles quizá con frescos, de zonas
exclusivas del centro histórico, no sufrieron por la crisis, sino que
permanecieron idénticos, iguales de altos", agregó.
Si bien admitió que quizá suele tardarse un poquito más para vender este tipo
de inmuebles, Mori explicó que cuando se trata de vender un attico, con terraza
y vista, el negocio se cierra seguro y rápido: "Se vende a la velocidad de la
luz, siempre", dijo. La gente con altísimo poder adquisitivo, de hecho, lo que
busca es mucha luz, posiblemente terraza y buena vista. Y en este caso, aunque
se trate de departamentos muy pequeños, el metro cuadrado puede alcanzar los
20.000 euros. ¿Dónde? Por ejemplo, en el último piso de un edificio de 30 metros
cuadrados de la Piazza di Spagna, célebre plaza que debe su nombre a la embajada
de España ante la Santa Sede que se levanta en un viejo palazzo a metros de
allí, justo en frente a la columna ante la cual todos los 8 de diciembre, día de
la Inmaculada Concepción, el Papa suele ir a rezar, rodeado de fieles. Se trata
de una de las zonas más exclusivas de esta capital, donde está la inolvidable
escalinta de Trinitá dei Monti, la famosa fuente de la Barcaccia, de Bernini, y
desde donde arranca la paquetísima Via Condotti. En esta parte de la ciudad se
encuentran las tiendas de lujo en el llamado triángulo, que incluye calles como
las vías del Babbuino -que lleva a la Piazza del Popolo-, Frattina, Margutta
-famosa por ser la de los pintores y la de los ateliers-, la ya mencionada
Condotti, la elegantísima Gregoriana, la que más atrae a los inversores ABC1.
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Disminuyeron los créditos hipotecarios para la clase media |
Aunque este tipo de clientes también buscan inmuebles -muchas veces para
refaccionar- en otras zonas muy cotizadas del centro histórico, como la zona del
Pantheon, Piazza Navona, Campo dei Fiori, de la Fontana di Trevi, del antiguo
barrio de Monti, cerca del Coliseo, del Portico d´Ottavia, del Teatro Marcello y
del Ghetto, o del antes popular barrio de Trastevere, que desde hace más de dos
décadas se ha convertido en un lugar muy de moda, al estilo San Telmo, que
queda, como indica su nombre, del otro lado del Tevere (el río Tíber).
Sin contar que la gente con alto poder adquisitivo también suele buscar casa
en el también coqueto barrio de Prati, cerca del Vaticano y del otro lado del
Tevere; del Aventino, en la colina homónima, cercana al Circo Massimo, o en el
también exclusivo barrio de los Parioli.
"Más allá de la crisis, en Roma se vende y se vende bien", admitió Mori, que
destacó que el mercado inmobiliario recibió un importante impulso al día
siguiente de la aprobación de la polémica ley del denominado escudo fiscal,
aprobada por el gobierno de centroderecha de Silvio Berlusconi. El escudo
fiscal, una suerte de perdón fiscal, de hecho, permitió que miles de italianos
que tenían ilegalmente capitales en el exterior pudieran repatriarlos pagando
sólo una tasa del 5 por ciento.
"Al día siguiente de lo del escudo fiscal, la gente estaba con las chequeras
listas, comprando departamentos del centro histórico", contó el titular de
Studio Fori. Se explica porque en momentos de contracción económica en todo el
mundo, en Italia el ladrillo -y sobre todo, el ladrillo del centro histórico de
Roma- sigue siendo una buenísima inversión. Se estima que un buen departamento
de esta zona mantiene históricamente el valor y lo devuelve en términos de
alquiler: se calcula que uno puede tener una renta del 5% anual del capital
invertido.
Distinto es lo que sucede con las zonas de la periferia de Roma, en el
denominado anello (anillo) de la ciudad, donde en los últimos años hubo un auge
de la construcción de edificios nuevos, de cuatro o cinco pisos -bastante
horribles, por cierto-, destinados a compradores de menor poder adquisitivo,
pero con precios de todos modos altísimos. En estos casos, por la crisis los
precios, que estaban inflados, cayeron en picada, también hasta en un 20%. ¿Por
qué? Porque antes del estallido de la crisis financiera mundial, para un
italiano era relativamente fácil obtener un mutuo, es decir, financiamiento de
parte de un banco, para comprar vivienda. "Hasta noviembre de 2008 los bancos
daban financiamientos en un 100% del valor, con pocas garantías. Ahora no los
dan fácilmente, lo que bajó la capacidad de compra de la clase media, que ya no
puede acceder al crédito, y lo que obligó a los constructores de edificios en
zonas no centrales de Roma a bajar los precios", explicó Mori.
Si antes vendían a 5000 euros el metro cuadrado, ahora ese mismo metro
cuadrado pasó a valer 3000 euros. El costo de la construcción es de 1200 euros
por metro cuadrado -detalló Mori-, lo que da una idea de la altísima ganancia
que suelen obtener las grandes empresas constructoras que se dedican a levantar
edificios en las áreas de las afueras de la ciudad. En este marco, los
compradores de clase media prefieren la denominada zona del Appio-latino (donde
el metro cuadrado oscila entre 3900 y 4200 euros), la de San Giovanni, la del
norte de Roma -Monte Sacro, Talenti, Nomentana-, o en definitiva, aquellas zonas
adonde llega la metropolitana, es decir, el subte. Un medio de transporte
esencial en una ciudad donde el tránsito es un infierno y donde lo menos
recomendable es utilizar el auto para desplazarse. También se cotiza bien la
zona residencial del Eur, el famoso barrio moderno querido por Benito Mussolini,
célebre por su arquitectura racionalista, donde el metro cuadrado puede costar
entre 4500 y 6000 euros.
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El costo de la construcción es de 1200 euros por m2 |
Aunque también muchos optan por comprar en zonas residenciales del sur y el
oeste de la capital, como Acilia (donde el metro cuadrado está entre 2500 y 3600
euros), Infernetto, Casalpalocco, zonas cercanas a Ostia o a Fiumicino (donde
está el aeropuerto internacional). Estas tienen la ventaja de estar muy cerca de
la playa y el mar, pero la desventaja reside en que aunque se trata de una
distancia de alrededor de 20 kilómetros, por el tránsito enloquecido, hay como
mínimo una hora de viaje para llegar a Roma capital.
Como comprar vivienda es tan difícil -un sueño imposible para muchos-, como
decíamos al principio, para mucha gente no queda otra opción que alquilar. Al
respecto, la gente de clase media-alta tiende a preferir vivir en el centro de
Roma, donde si bien resulta imposible comprar puede permitirse pagar un
alquiler. Para conceder un financiamiento, de hecho, ahora los bancos exigen que
se demuestre que tiene una entrada equivalente a lo que sería el costo de tres
cuotas mensuales, algo imposible para la mayoría de los comunes mortales.
Más allá de la crisis, para los italianos con capacidad adquisitiva -que son muchos- está de moda comprar la segunda casa en el exterior. Según datos de Scenari Immobiliari, desde 2001 hasta fines de 2009 el negocio se duplicó. En 2001, los inmuebles residenciales que adquirieron familias italianas fueron 17.250, mientras que a fines de 2009 alcanzaron las 35.000, incremento de más del 100%. Si bien Estados Unidos es el país que más atrae el interés de los italianos (por la fuerza del euro sobre el dólar) -en especial Miami y Nueva York-, en 2009 según Scenari Immobiliari crecieron también las compras en América latina. Interés por Brasil y la Argentina, aunque el porcentaje mayor de inversiones se concentra en residencias de lujo en Punta del Este. La fuerte baja de los precios en el Reino Unido, acompañada de una pérdida del valor de la libra esterlina, también hizo que los italianos volvieran a invertir el año último en Londres, con especial atención en el barrio de Notting Hill. Pero también compran en Irlanda, Francia -sobre todo en la Costa Azul-, y en localidades de España y Grecia en el Mediterráneo, en particular en las islas Mykonos y Rodas. Así como el mercado español fue golpeado duramente por la crisis económica e inmobiliaria, y los precios en las principales localidades turísticas bajaron y mucho, creció el interés en esta zona, sobre todo en la Costa del Sol y en las Baleares.
Elizabetta Piqué (Corresponsal de LA NACION), 27 de febrero de 2010
Publicado en La Nación
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