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En la película En sus zapatos , Cameron Diaz va a vivir a una suerte de condominio para jubilados norteamericanos, en Florida. Allí se convierte en algo así como personal shopper de las ancianas, a las que asesora en lo que se refiere a moda. En una escena del film se ve a una de las simpáticas viejecitas probándose la ropa que el personaje de Cameron le había ayudado a elegir y se oye a la rubia que le dice: "Qué linda, parecés Jackie Kennedy". A lo que la anciana responde: "Mejor, Jackie Onassis".
Los habitués de
Jackie O, entre los que se cuenta Tatiana
Araujo, suelen comentar que "precisamente en la hiperglamorosa Jackie
que sacó a la luz Onassis se inspira el nombre del lugar",
uno
de los preferidos por aquellos jóvenes que a la hora de
disfrutar de la movida nocturna no se mueven de Cañitas.
Aunque,
en verdad, la apuesta de Tati, veinteañera de flequillo y
opiniones contundentes, va más allá de las noches
rockeras de Jackie O. Esta diseñadora gráfica
nació y vivió, hasta hace dos meses, en Vicente
López, con sus padres. Pero a la hora de independizarse
eligió Las Cañitas y con la ayuda familiar
compró
un mini loft al que se mudó. "Era un sueño que
tenía desde que cursé el secundario, sobre
Lacroze",
expresa.
-¿Por qué
Cañitas?- "Porque acá todo es
lindo. La gente es linda. Aquí hay que estar si
querés
ver y ser visto, pero no estás obligado a eso. Porque
así
como podés mostrarte caminando pasada la medianoche por
Báez o escuchando buena música en Soul
Café,
también tenés la posibilidad de, a la hora del
brunch,
sentarte en una mesita de cualquier bar a leer el diario al sol o de
caminar a la tarde por calles tranquilas y arboladas como las que
corren del otro lado del Boulevard Chenaut. Y, ¿hace falta
decirlo?, acá los restaurantes ofrecen las mejores
propuestas
gourmet, calidad tanto en la comida como en la ambientación.
Tenés la generosidad de los platos de El
Portugués, la
cocina de autor de Novecento, las pastas de Eh! Santino, la cocina
criolla de Las Cholas, la buena carne en Falucho. Lo que quieras. Lo
mismo que si buscás ropa, accesorios, objetos decorativos.
Están las mejores marcas, los diseñadores de
peso. Hay,
incluso, un shopping que no excede como otros la escala humana, el
Solar. Es más, cuando no tenés ganas de salir y
preferís juntarte con amigos en tu casa y agasajarlos con
una
rica comida, en pocas cuadras encontrás la cadena de
supermercados que te guste y pequeños locales con todo tipo
de
delicatessen. Alto barrio Cañitas, hay que vivirlo",
sentencia
la joven.
Juicios de belleza y consejos al margen, la mayoría de los vecinos, y también los brokers de la zona, coinciden con Tatiana en que el barrio se diferencia por la cantidad y calidad de sus servicios, aunque señalan su condición de sitio estratégico dentro del mapa de la ciudad. Claudio Mazur vive y trabaja en Cañitas. Es responsable de M+uR Arquitectura Inmobiliaria. "Se trata -dice- de un retazo de la ciudad magníficamente comunicado. Contás con el tren a Retiro prácticamente en la puerta, el subte a pocas cuadras y en auto por Libertador, a las 10 de la mañana, estás en el Centro en diez minutos." Sin duda, una comodidad para residentes y adeptos que, siempre según Mazur, gozan aún de otra ventaja: la seguridad. "El hecho de que haya gente en las calles día y noche, sumado a la vigilancia con que cuentan muchos edificios, ayuda. Sin embargo, según mi criterio, lo que resulta fundamental en cuanto a la seguridad es el trazado laberíntico de las calles que dificulta cualquier escape. Se cuentan anécdotas de alguno que otro caco que terminó encerrado contra las vías o contra el Campo de Polo."
Mariano Oppel, titular de Oppel
Propiedades, coincide y agrega:
"Aunque el auge de la construcción llevó a
demoler muchas
de las casas de la zona (en algún momento hubo en
Cañitas
más de 50 emprendimientos paralelos) y otras se reciclaron
para
convertirse en comercios, quedan algunas casonas familiares cuyos
dueños las valoran justamente porque aquí el tema
de la
inseguridad no disminuye las propiedades unifamiliares. En verdad,
ésta es una zona que ha cambiado mucho en las
últimas
décadas. Porque hasta no hace mucho era de construcciones
bajas,
un barrio de militares y de aficionados a las carreras".
Allá por los años 90 Alejandro Silberman, titular de Lacroze Propiedades, asegura: "Hasta los inicios de la transformación, en los años 90, no había ninguna diferencia y todo el sector era reconocido como parte de Palermo; sin embargo, hoy la mayoría lo asocia con Belgrano y lo divide en dos partes interconectadas. Aunque los límites no queden muy claros, podría decirse que Las Cañitas propiamente dicho se encuentra entre las avenidas Luis María Campos, Libertador y Dorrego y la calle Benjamín Matienzo, limitando hacia el Norte con lo que hoy se conoce como La Imprenta, nombre que el lugar toma del ya tradicional paseo de compras".
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Raúl Merlo, titular de RE/MAX Ayres, comparte este criterio y completa la idea: "El gran vuelco de la zona fue en un principio comercial y se consolidó cuando tanto en Belgrano como en Palermo comenzaron a escasear terrenos, algo que en Las Cañitas se encontraba con relativa facilidad, lo que ya no sucede". Lo mismo asegura Oppel, aunque expresa: "Si admitimos la división con La Imprenta, el sector más complicado en cuanto a vacancia de tierra es este último."
Claudio Mazur, por su parte,
percibe a La Imprenta como espacio
"más consolidado, con mayor densidad de población
y
público dentro de una franja etaria más amplia,
que busca
viviendas de importante desarrollo en cuanto a metraje. El de
Cañitas, en cambio, es más joven, demanda
propiedades
chicas, de alrededor de 60 m2, con muy buen diseño, doble
altura, uno o dos dormitorios. En muchos casos es la primera vivienda,
ya sea de una pareja o de profesionales que viven solos, tienen buen
nivel adquisitivo y pocos gastos fijos".
Un panorama que Silberman
define: "Aun cuando se habla de que hoy el
mercado de compraventa
no está en su mejor momento, cuando
entra
en la inmobiliaria un loft o departamento de 1 o 2 dormitorios, en
treinta días está vendido". ¿En
qué
valores? Es Mazur el que toma la palabra: "Los precios dependen de
diversos factores: ubicación exacta, equipamiento, piso,
vista,
luz, amenities. Puede decirse que, en términos generales, la
incidencia del terreno es de US$ 1000 el m2; en pozo, como
inversión, el precio del m2 oscila entre US$ 2000 y 2200,
mientras que para las construcciones nuevas a entregar se calcula desde
US$ 2500 hasta 3500".
Merlo, finalmente, acota que "al coexistir unidades de todo tipo,
tamaño y antigüedad, y diversas ubicaciones dentro
del
mismo barrio, los valores son dispares. La cotización puede
llegar a US$ 4000 el m2 para pisos a estrenar o con antigüedad
de
hasta cinco años, sobre Libertador y con excelentes vistas a
espacios libres. Pero hay propiedades de mediana antigüedad y
construcción estándar, 1 o 2 dormitorios, que se
consiguen a precios de entre 1600 y 1900 dólares el m2". Y,
para
concluir, destaca: "Es una zona donde se está desarrollando
el
alquiler temporario a extranjeros, motivo por el cual se incrementa la
demanda de los departamentos de 2 ambientes de primera calidad".
Esto último es algo que no pasó por alto Tatiana. En un tramo de la conversación, ella comentó: "En Cañitas encontrás gente llegada de los lugares más insólitos. En el loft vecino al mío acaba de mudarse un estudiante indio, Prashant. Con mis amigas, el Día de San Patricio, lo invitamos a Jackie O". Seguramente allí, junto a la foto de Jackie que corona la decoración con aires setentosos, se divirtieron ajenos a cualquier otra realidad que la de Las Cañitas, un barrio que ha dejado de ser moda para convertirse en todo un estilo. Como la mismísima Jackie.
Un principio ajeno al mundo fashion
Cuentan los que saben que hasta
mediados del 1800 la zona era apenas un cañaveral del que
luego
tomó su nombre una quinta ubicada entre Luis
María
Campos, entonces Camino de las Cañitas, y Libertador. Ya en
1876, entre el parque 3 de Febrero y los alfalfares de Rosas,
nació el actual hipódromo de Palermo y,
alcanzando el
siglo XX, la gran quinta y otras vecinas se lotearon.
También se
trazaron las canchas de polo y el sector fue poblándose con
construcciones que lo identificaron hasta avanzados los años
80:
studs, caballerizas, monoblocks destinados a militares, casas bajas.
Rosi M vive en Las Cañitas hace más de 25
años y
todavía recuerda cuando "alrededor de las 5.30
oía el
ruido de los cascos de los caballos, que iban de los studs a las pistas
del hipódromo y resonaban sobre el asfalto. O cuando la
fanfarria de Granaderos avanzaba por las calles del barrio... Es
impresionante cómo, en pocos años, todo
cambió. Un
vuelco que comenzó con la aparición de lo que hoy
se
conoce como La Imprenta". Rosi cambia el foco de la cuestión
hacia un tema en el que no todos acuerdan. ¿Imprenta y Las
Cañitas son la misma cosa? ¿Están
dentro de los
límites de Palermo o de Belgrano?
Paula Gómez, 27 de marzo de 2010
Publicado en La Nación
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