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Cara o ceca de un día clave

El lunes probablemente expire el plazo para la adquisición de una propiedad con plazos fijos

Los desarrollos que crecieron al compás del crédito, ahora en suspenso

La última semana previa a la finalización del plazo para la utilización de los plazos fijos convertidos en bienes registrables fue tormentosa. ¿En qué sentido? En el que la demanda todavía no ha podido concretar sus compras y que sabe que mantendrá en esa prisión virtual su dinero ahorrado de años con la intención, probablemente, de invertirlos en una propiedad. Un sinfín de frustraciones que se agigantan al compás de las horas es parte de la rutina a la que están sometidos los ahorristas -y todos los argentinos de una u otra manera- desde hace cuatro meses. Las perspectivas serán más dramáticas en tanto la inflación, recesión, desempleo e inseguridad jurídica sean los ingredientes de este cóctel.
La Cámara Inmobiliaria Argentina publicó en estos días una solicitada en la que pide que la prórroga se mantenga hasta el 31 de diciembre de este año. Lo que sería muy importante para el mercado, porque incluso a diferencia de los autos, la adquisición de una propiedad exige un trámite más que engorroso y complicado y más tiempo de lo que en general se presume. "A nuestro pedido se sumaron los del Colegio de Escribanos, además de otros colegios departamentales de las provincias y hasta la Cámara de la Construcción. En rigor de verdad, todos los gremios que representan a esta industria están a favor de una prórroga", informó Héctor D'Odorico, presidente de la Cámara Inmobiliaria.

Fondos que se van

Todo parece indicar, a juzgar por los datos del directivo, que las entidades bancarias se muestran reacias a que se continúe con la compra de propiedades en el corralito en razón de que el goteo de dinero en pesos que sale por los plazos que se desprograman y por los amparos solicitados por los ahorristas supera los cálculos admitidos por las entidades bancarias.
Cara o ceca. ¿Habrá o no prórroga? De esto dependerá el futuro comportamiento del mercado. ¿O no? Tan desorientados como lo está la demanda se muestran los empresarios. Y aunque los resultados sean magros, lo que importa es mantener viva la plaza. Esto sugiere de algún modo Mario Gómez, director de Toribio Achával. "La compra mediante el corralito tuvo sentido: al menos lo vigorizó con llamados, consultas y la gente tuvo presente en todo momento que la propiedad es una inversión genuina. Se acercó a los operadores y revalorizó ese vínculo en cuanto aporte de información y asesoramiento. Y esto ocurrió no solamente con los que tenían el dinero atrapado y virtual, sino con los que hicieron vales sus dólares billetes. Hubo quienes se apuraron porque pensaron que si no tomaban pronto la decisión, otro compraría la propiedad elegida. Y así, con exigencias por parte de todos, se consiguieron algunos resultados."
No es el único que opina que con los precios ahora en (¿la mitad?) de lo que se cotizaban en diciembre contemplan la alternativa de colocar el dinero en ladrillos. José Azpiroz Costa, director de Bullrich, considera que es un momento para reflexionar. "No creo que se prorrogue el plazo, pero además planteo si quienes tienen el dinero no están pensando que habrá que volcarlo en inmuebles. La cuestión es que otras alternativas no parecen tan atractivas, porque a decir verdad la cotización en dólares está a la mitad de lo que costaba en diciembre. De hecho, hubo ofertas concretas por departamentos de muy buen nivel, cuyos propietarios aceptaron la rebaja. Y concretaron las operaciones." Si es cierto, como dice el empresario, que las crisis pueden ser útiles para tomar el costado positivo que ofrecen, la idea de adquirir un bien incluso, como plantea Azpiroz Costa de algunos que tienen el dinero afuera, ahora que el corralito dejará de tener vigencia, tiene sentido.

Tan cierto como lo que argumenta Jorge Oppel, que "justo en el instante en que se había logrado aceitar el mecanismo de venta expira el plazo. Y no es que resulte fácil, pero al menos se consiguieron realizar algunas ventas". La pregunta es qué pasará el día después. "Una opción está en canjear los plazos por bonos, pero en cuanto atañe al mercado quedará nuevamente estancado. Y si no se brindan las condiciones de confianza, si no se ofrece seguridad jurídica, ¿qué inversor tomará decisiones de compra? Esto sería una salida interesante, pero para atraer capitales de riesgo hace falta condiciones apropiadas para una apuesta a mediano y largo plazo, y que puedan aprovechar los precios reducidos que propone hoy la plaza".

Que sí, que no

No se recuerda una época de tanta incertidumbre, de desconcierto. De medidas que se anuncian y que luego se desdicen. Lo que refiere un desacuerdo entre los players de un juego que por ratos se vuelve perverso, en tanto responde al patrimonio de los otros, de los ahorristas, de los que creyeron que este país había comenzado a ser confiable.
No será como decía el filósofo alemán Emanuel Kant, que "el hombre quiere concordia, pero la naturaleza sabe mejor lo que le conviene a su especie y quiere discordia". Y en materia de discordia, este país parece ser el reino. Lo que se revela a cada instante de marchas y contramarchas, de informaciones que mañana mismo caen en el olvido.
"Es este tira y afloja cada uno sostiene sus argumentos -comenta Fernando Cancel, director de Kantai.- Pero en el medio está la gente, los empresarios. La proximidad del 15 de abril, fecha final para las operaciones con el sistema actual, ha sido, sin embargo, un incentivo para que muchos tomaran una decisión. Las consultas fueron muchas porque abundan los interrogantes y la gente está confundida y necesita información actualizada y precisa. A la hora de las conclusiones, diría que la demanda está más interesada de lo que parece en comprar."
"Una de las razones por las que se solicitaba la prórroga es justamente por lo que se tardó en operar con este sistema". -exclama Toselli-. "Nos complicaron con las disposiciones nuevas todos los días y mucha gente se quedó sin vender. Otros, en cambio, que tenían dólares billete, aprovecharon el momento para comprar. No se sabe lo que pasará después, pero lo cierto es que el mercado sin crédito y con un escenario tan complicado estará más propenso al estancamiento".

Adriana B. Anzillotti, 13 de Abril de 2002

Publicado en La Nación

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