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Sinfonía de colores en esta primavera

La tendencia es abandonar la timidez y animarse a los tonos fuertes

El verde es el tono predominante en un cuarto de frescura juvenil (Gloria César)

Como todo en estos frenéticos tiempos, la primavera también se renueva y muestra su rostro más dinámico, vibrante e intenso. En lo que hace a la decoración, atrás quedaron la suavidad de las tonalidades pastel, los accesorios en la gama del rosado y los románticos géneros blancos. Hoy, la estación más festejada del año llega a los ambientes de la mano de combinaciones con fuerte personalidad: amarillo con anís, mandarina con turquesa, colorado y fucsia, entre otros.

Lino estampado (De Levie)

"La tendencia actual es recurrir a este tipo de tonos y hacer un esquema con ellos", afirma Philippe Deroy, decorador y socio de Decoradores Argentinos Asociados (DarA). Es decir, la propuesta es jugar intensamente con las combinaciones o contrastes que surjan entre ellos.

Telas a tono (Cía. Comercio)

Deroy tiene su propia teoría respecto del auge de esta paleta cromática: "Es una de las tantas consecuencias del atentado del 11 de septiembre -se explaya-. Ante semejante hecho de violencia, la gente busca volver al hogar. Esto ocurre tanto en Nueva York como en el resto del mundo. Entonces, se dedica más tiempo a la decoración de las viviendas. Y aquí llego al tema del color. Una ambientación que incluye tonos fuertes exige mucho cuidado. Es más, hasta requiere el asesoramiento de un especialista. Por lo tanto, esa tendencia puede asociarse a una mayor atención a todo lo que hace al interiorismo".

Salmón en las paredes, contrastado con el verde manzana y colorado de los géneros (G. César)

Algunos ecos ya pueden irse observando en las vidrieras de las firmas especializadas. Los colores pierden toda timidez y se exhiben en desprejuiciadas variantes inspiradas en la naturaleza. En el terreno de los textiles, tonos tomate, lima, mora, strawberry y manzana se incluyen en estampados, transparencias de cortinas y chenilles de tapicería. Además de los clásicos rasos de algodón, los linos y tejidos de algodón con yute también le dicen sí al color. Respecto de las paredes, se suman a la tendencia e incorporan brillantes turquesas, lilas... o lo que pida la imaginación del habitante de la casa.

Almohadones bordados (Maggie Tow)

De todos modos -y más allá de las modas-, algo es indudable: desde tiempos antiguos la primavera se ha asociado al reinado de Eros en su sentido más amplio"una celebración de los sentidos, la vitalidad y el renacimiento. Actitud directamente ligada al espectáculo de la naturaleza: el progresivo aumento de la luz solar se hace sentir, y el paisaje se viste con tonos cada vez más vivos. Colorados, verdes, azules y amarillos resplandecen... y con ellos se encienden los ánimos personales. "Física y anímicamente, el ser humano es afectado e influido por los colores que lo rodean -señala el especialista en el lenguaje del color Eulalio Ferrer-. El clima del color es tan nuestro como el aire que respiramos; hay tonos vinculados con la adrenalina y otros con la serenidad y el sueño." En este sentido, las propuestas de esta temporada constituyen una estimulante posibilidad de impulsar el encuentro entre frenesí y calma. La tradición occidental vincula el colorado con lo sanguíneo, la pasión y el sentimiento. Por su parte, el amarillo se asocia a la luz, el oro y la intuición, mientras que el verde se identifica con la arrolladora fuerza de los ciclos naturales. Junto con el naranja, constituyen un conjunto básicamente excitante y vivificador. Azules, índigos y violetas, por el contrario, poseen cualidades sedantes o tranquilizadoras.

Con brillo natural

Rayas y flores en algodón (Bozart)

Ahora bien, ¿cómo incorporar estos elementos sin que, lógicamente, eso implique modificar toda la ambientación del hogar?
"La clave está en los detalles -señala Deroy-. Toques de color que, bien combinados con lo que ya está en la casa, darán sensación de frescura primaveral." Los textiles son una gran opción. Un oportuno cambio en los almohadones puede bastar para renovar el sofá; una manta mandarina o turquesa avivará un ambiente en el que predominan las visuales marrones. Por otra parte, la primavera es una estación intermedia, un tránsito hacia las jornadas de intenso calor que promete el verano. Así, alfombras y carpetas aún tienen mucho que aportar. En chenille, con dibujos geométrico o lisas, serán un feliz aporte a la ambientación general. Los objetos también tienen un papel que desempeñar: vajilla, bandejas en tonos flúo, velas, cajas metalizadas y relojes de mesa pondrán su nota de alegría. Y, por supuesto, cómo olvidarse de los floreros. Las versiones en vidrio coloreado resultan ideales para contrastar con paredes, cortinas o tapizados. Es que, tratándose de toques primaverales, resulta imposible no darles un lugar a las flores. Respecto de las especies de exterior, ventanas generosamente abiertas a los balcones o jardines les permitirán formar parte de los ambientes. Su presencia, en el marco de una ambientación renovada, constituirá una justa bienvenida a los aires primaverales que ya están tocando a nuestras puertas.

El chenille, género atemporal (De Levie)


Diana Fernández Irusta, 19 de septiembre de 2002

Publicado en La Nación

 

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