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Cúpulas un toque de originalidad y estilo


En la Capital existen 300 en edificios antiguos

Alguien puede residir en su casa o departamento y naturalmente trabajar en una oficina. Pero hay quienes han elegido como lugar de pertenencia algo totalmente diferente: una cúpula. Hay varias en distintos puntos de la ciudad y se puede hablar de particularidades, de propuestas originales, pero lo cierto es que vivir en una cúpula es patrimonio de muy pocos en Buenos Aires (privilegiados tal vez). Sólo existen 300, de las cuales muchas pertenecen a edificios muy representativos, como la del Teatro Colón o la del Congreso. Trabajar o vivir allí sólo está destinado a un segmento muy exclusivo

Un tributo a Gaudí en la cúpula de Rivadavia y Ayacucho. Oficinas y vivienda

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Una de la que está sobre un edificio de cinco pisos en Rivadavia y Ayacucho, que fue construido en 1907 por el arquitecto Eduardo Rodríguez Ortega recientemente restaurada y con su nuevo cerramiento de vidrio volvió a ser una unidad funcional de vivienda, como en su origen, y se asocia con las oficinas de una empresa de diseño y arquitectura.
Ambientes amplios con columnas a la vista y generosa altura hasta el techo es la imagen del interior, en el que se distribuyeron las habitaciones con un estilo bien definido y arquitectura de última generación.
En el aspecto inmobiliario el valor del metro cuadrado es difícil de precisar. Ricardo Vinelli comentó que "el hecho de comprar una cúpula tiene un valor extra, muy distinto a cualquier referencia que exista en el mercado. Hay que tener en cuenta que son obras que le dan una vista única al edificio, y es común que gente vinculada con el arte, la cultura y la bohemia sea el público que más las busque. Obviamente, el precio depende mucho del propietario. Pero lo indiscutible es que se trate de un segmento selecto del mercado".
Entre las particularidades, frente a la basílica de Santa Rosa de Lima, en avenida Belgrano 2211, hay oficinas en venta, y varios son los clientes que "las prefieren por la vista hacia la cúpula de la iglesia", dijo Gladys Morar, de Morar Propiedades.
Para Fernando Lorenzi, de CR & CO, la firma restauró la cúpula de Rivadavia y Ayacucho, y la de Rivadavia y Uriburu, "el valor de venta trepa alto. El propietario suele ser en estos casos muy exigente".
La firma CR & CO restauró la cúpula de Rivadavia y Ayacucho, y ahora allí hay dos unidades funcionales; también vive su propietaria Carolina Rojo, que cuenta cómo adquirió ese sector del edificio: "La compramos en 1999; la descubrimos con uno de mis socios cuando íbamos en el auto y vimos el cartel de venta". En el otro sector funciona un home-office, con amplios espacios y buena iluminación. En total, la cúpula tiene 40 metros cuadrados.
Otra recientemente restaurada es la de Luis Sáenz Peña 189, obra que demandó una inversión de 45.000 dólares. Está en el quinto piso y es un espacio común del edificio. Sus tejas pizarras se encontraban en muy mal estado, el consorcio encargó, que además, reparen el entablonado de madera, impermeabilizarlo, entro otros detalles.
La de Rivadavia y Uriburu es propiedad de un español que vive un tiempo en la Argentina y otro en su país. Su dueño requirió tareas de restauración y también generar una iluminación natural de la cúpula para desarrollar debajo un área social y de negocios. El gasto de reciclado requirió 100.000 dólares.
Silvia Tiscornia es la administradora de un edificio en Córdoba y Talcahuano que data de principios del siglo XX. "Fue construido en 1906 y la cúpula actualmente no se emplea. De todas formas es un dilema para el consorcio, porque varios son los que desean hacer la subdivisión y así comercializarla. Además de la única manera que puede accederse en la actualidad es por medio de la terraza."
Las cúpulas pueden ser oficinas, viviendas, espacios comunes o un loft. A la hora de restaurarlas se paga 450 pesos por metro cuadrado.
"El trabajo de repararlas es muy complejo. Es necesario tomar medidas de seguridad (para instalar andamios circulares, soportes metálicos curvados) y utilizar materiales adecuados para una tarea exitosa", dice Lorenzi.

En Luis Sáenz Peña y Alsina, recientemente restaurada y con una vista única

Pablo Rocatagliata es el representante de la sociedad que tiene como propiedad al edificio de seis pisos que está en avenida Callao y Sarmiento. "En la actualidad está ocupado por oficinas; incluso hay varias en alquiler. La cúpula está muy bien conservada porque siempre los dueños del inmueble tuvieron en cuenta que es un sitio distintivo en una zona tradicional", dijo. Carlos Dandrea, propietario que tiene su oficina de trabajo y vivienda en una de las cúpulas de Avenida de Mayo manifestó que "es costoso mantenerlas. Pero vale la pena invertir para conservarlas porque son lugares atípicos y por lo tanto escasos, y que son elegidos para un destino determinado."
Jorge Mazzocco, de House Propiedades, fue contundente: "Tenemos en venta una planta libre de 60 m2 que tiene disponibilidad para vivienda y oficinas. También la terraza. Su cotización es de 19.000 dólares y necesita refacciones".
Por su parte, la Administración Altieri Propiedades tiene oficinas en alquiler en un edificio que culmina en cúpula abierta en la Avenida de Mayo al 800 que fue levantando en 1917. Las oficinas son de 150 metros cuadrados, y el valor de alquiler es de 1300 pesos, más los gastos de expensas e impuestos. El tema expensas no está fuera del análisis a la hora de adquirir una cúpula de una entidad o dependencia no es igual a la de un edificio común en el que el consorcio se hace cargo de su mantenimiento. Es un mercado inusual y Buenos Aires ofrece esta posibilidad con diferentes estilos.

José Luis Cieri, 26 de octubre de 2002

Publicado en La Nación

 

 

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