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El descanso no ocupa lugar

Futones, sofá-cama y chaise-longue: opciones multifuncionales que logran ganar espacio

Con respaldo incorporado, para mayor comodidad cuando se hace cama
El mismo sofá de frente, que incluye una posición para leer o mira TV (Divanlito)

La utilidad de un sofá-cama es múltiple. Amigos o familiares que llegan desde lejos pueden advertir que el cariño que sentimos por ellos se materializa por medio de una invitación a quedarse a dormir en casa. Poseer uno de estos enseres es conveniente, por ejemplo, cuando algún festejo se extiende. También en el caso de que los pequeños de la casa, o no tan chicos, quieran invitar a algún amigo a quedarse a dormir. Por eso se puede afirmar que nunca están de más.
Asimismo, los departamentos de pequeñas dimensiones cuentan con estos aliados esenciales si no se quiere perder demasiados metros al colocar una cama de dos plazas.
Así, la revalorización de estos muebles es cada vez mayor. Al tiempo que la diversidad de variantes también es mucha.
Es conveniente, eso sí, garantizar la sencillez en la apertura o cierre del mueble. Algunos modelos son estéticamente impactantes, pero hay que cumplir muchos pasos para poder cambiarlo de posición.
Las versiones son muchas: los tradicionales sofá-camas, los futones, y hasta las elegantes chaise-longue resultan ideales. Lo importante es consignar que muchos de estos diseños se pueden armar a medida: existe un modelo para cada necesidad.

Desde Oriente

Estética moderna, con estructura mecánica rebatible (Divanlito)

Los futones han ganado terreno en los últimos años. Hay distintas versiones, que varían respecto de la cantidad de posiciones que adoptan, el número de cuerpos y la altura que los separa del piso.
El modelo japonés, por ejemplo, cuenta con 2 cuerpos. Las medidas estándar del sillón son, cerrado, 1,40 m de ancho x 1 m de profundidad, y abierto, 1,40 m de ancho x 1,90 m de largo. Se lo puede colocar en cinco posiciones: como sillón; abierto totalmente, como cama; y en diferentes grados de inclinación de lo que se transforma en la cabecera. El colchón va doblado cuando se usa coma sillón. Visualmente se caracteriza porque va casi a ras del piso. Es de líneas netamente modernas, ideal para una ambientación pura y lofts. Se complementa de maravillas con pufs, fiacas y banquetas.
El modelo oriental es un poco más alto que el japonés y cuenta con tres posiciones. Es un sillón de tres cuerpos, que se abre tipo mariposa. Las medidas estándar son 2,10 m de ancho x 1 m de profundidad y, como cama, 1,40 m de ancho x 1,90 de largo. Está pensado para decoraciones rústicas, características del estilo country y las casas de campo.

Futón cerrado, con prácticas ruedas
Abierto se transforma en una amplia cama (Concepto Urbano. Blanquería de Home Collection)

El tercer modelo, el más tradicional de los futones, es un mueble que cuenta con cuatro posiciones, ya que incluye la de reposera. Es decir, nos permite descansar con las pantorrillas apoyando en declive. El colchón va doblado.
Todas las versiones se consiguen en diferentes maderas. Valgan como ejemplo: paraíso, pino, ciprés y guatambú. También se puede darles distintos acabados: símil haya, nogal claro, oscuro y wengué. Otro detalle importante por tener en cuenta es el colchón. Conviene cerciorarse respecto de su calidad. Se consiguen de lana con silicona, de algodón, con resortes o, el más económico, de estopa.
También es conveniente que tenga funda con cierre, de modo que se pueda lavar e intercambiar diferentes géneros de acuerdo con las estaciones del año. Eso permitirá tener tapizados adecuados a los calurosos veranos (linos, algodón, por ejemplo) o a los fríos inviernos.
Respecto de los colores de los géneros, la variedad es amplia. En esta temporada, a los tradicionales tonos crudo se les suma el verde manzana, el anaranjado y hasta el colorado.
Si la elección se inclina hacia el clásico sofá-cama, es bueno saber que hay firmas que ofrecen realizarlo casi a medida. Se eligen el tamaño, la cantidad de cuerpos, los tipos de brazos y los respaldos.
En caso de que el espacio disponible sea mínimo, la opción puede apuntar hacia silloncitos de un cuerpo que se transforman en camas de una plaza. Son versiones compactas y cómodas, que no ocupan demasiado lugar, cuyas líneas son tan tradicionales, que armonizan con cualquier decoración. Esta virtud se debe, en parte, a que se puede elegir el tapizado que mejor combine con el ambiente.

Sofá que guarda la cama hecha (Bauben)

Las chaise-longue también pueden ser tenidas en cuenta en momentos en que se necesita imperiosamente una cama más. Sus dimensiones lo avalan: se encuentran modelos de 1,90 m de largo x 0,70m de ancho. En muchos locales pueden conseguirse modelos con las medidas personalizadas, lo que permite adquirir uno de un tamaño mayor. La ventaja es estética: resultan ideales para decoraciones clásicas, ya que se pueden encontrar en diferentes estilos: imperio, inglés, art déco, entre otros. Sin embargo, no se necesita una ambientación de estilo para incorporar una chaise-longue. Algunos modelos poseen líneas firmes y definidas, de modo que se adaptan también a decoraciones modernas. ¿Las maderas más usadas? Se destacan la caoba y el cerezo.
Entre todas estas variantes se pueden conseguir algunas versiones que incluyen cunas. Es decir, funcionan como tales, pero pueden transformarse en camas. Por supuesto, fueron pensadas para que cuando la cuna le quede chica al bebe, se convierta en un cómodo lecho. No obstante, es una posibilidad más si se precisa un espacio de descanso. Los modelos constan de módulos de fácil traslado, por lo que no resulta complicado desplazarlos. En síntesis, todo un universo de posibilidades que permiten ganar espacio y cosechar simpatías.

Roxana García, 2 de enero 2003

Publicado en La Nación

 

 

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