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Las casas de madera continúan ganando adeptos en la Argentina

La casa construida en alto permite contar con una mejor aislación. Abajo se aprovechó con un garaje y un playroom


"Es verdad que los argentinos no estamos acostumbrados a las casas de madera. Pero desde que habito en una de ellas, me doy cuenta que no podría vivir en una vivienda construida de otra manera", afirma la decoradora Eugenia Pórpora. Es que son emprendimientos sumamente prácticos respecto de su construcción y mantenimiento. Como ejemplo, vale mencionar que reparar la rotura de un caño de agua puede implicar simplemente realizar la rápida tarea de quitar un fragmento de durlock. También, clavar un clavo no requiere de un poderoso martillo o de un taladro: tan sólo el taco de un zapato femenino.
En nuestro país siempre se las asoció con los espacios naturales; a la vera de un lago serrano o patagónico, o a orillas del mar. Sin embargo, con el creciente traslado e instalación de muchos citadinos en los countries en la década del 90, las casas de madera comenzaron a constituirse como una opción válida a la hora de elegir cómo sería a nueva propiedad.

Guatambú, pino tea y caña brindan calidez a la galería

Cuando de ambientar se trata

Para comenzar, es bueno saber que cualquier revestimiento que se utiliza en una casa tradicional puede también emplearse en una vivienda de este tipo. Así, las paredes son empapeladas, enteladas (lo que favorece la acústica), pintadas o revestidas con materiales como machimbre, cerámicos o azulejos. Otro tanto ocurre con los pisos: aunque es ideal que se luzcan tal como fueron concebidos, lo cierto es que una posibilidad es colocar moquettes, por ejemplo.
Otra de las creencias que pierden peso al ver una vivienda de estas características es respecto de su decoración. Muchos suponen que solamente dan lugar a ambientaciones rústicas, pero esto no es así. Los más diversos estilos se adecuan a ellas. "Estas casas no condicionan el estilo de la decoración. Igual que con cualquier otra, los factores que influyen para elegir la ambientación son fundamentalmente la ubicación y el gusto de sus habitantes. Emplazadas en una playa, una decoración con aires marinos o mediterráneos les sentará de maravilla. En una montaña o un bosque resulta casi mágico una ambientación rústica. En la ciudad o un country, lo moderno y lo clásico se hacen fácilmente presentes. Por supuesto, si un propietario tiene su hogar ubicado en una zona serrana, por ejemplo, y quiere una decoración supermoderna, también eso es posible", sostiene Eugenia Pórpora.
Estéticamente su ambientación puede ser similar a la de las demás; sí hay diferencias arquitectónicas, pero que suman cualidades: un mayor número de ventanas, por ejemplo, que permite un gran contacto con el exterior. Hasta es posible decorar cada ambiente de manera distinta: un living moderno, un comedor clásico y una cocina rústica.

Romántico: dormitorio bajo el predominio de los tonos claros y colorado. Piqué en el cubresommier

Todos los materiales y los colores

Tampoco hay que creer que los muebles que se distribuyan en los ambientes tienen que ser de madera. Una apuesta válida son los juegos de comedor en hierro forjado, especialmente si están ubicados en galerías o terrazas. Otra opción son los de aluminio.
El living puede armarse con sillones bajos, de líneas netas, en tonos claros, en consonancia con mesas ratonas o de arrime. Es decir, inclinarse por la renovación y no creer que porque la casa sea de madera, los muebles deben ser de algarrobo; creencia algo difícil de desterrar.
Si se apunta hacia la estética rústica, un primer pasa es destacar el material con el que está elaborada la casa: paredes y pisos al natural permitirán lucir mas la nobleza de madera. El contexto será adecuado, entonces, para dar paso a enseres confeccionados en mimbre, rattan y maderas al natural, combinados con géneros (en tapizados y cortinas) como arpilleras, panamás y linos.
La calidez ideal se consigue con alfombras, caminos tejidos en telar y carpetas en crochet. El cuero es otro gran aliado en estas decoraciones, que puede estar presente en los tapizados, tapetes o adornos. Elementos antiguos como viejos tarros de lecheros en chapa o varios canastos donde se ubican grandes ramos de flores secas completan un ambiente ideal.

En el balcón del cuarto, madera. En el interior, hierro, lino y wengué

Los aires mediterráneos están vinculados, en cambio, con las tonalidades como los blancos y los azules. Las paredes pueden lucirlos, además de los tapizados rayados. Una fuerte presencia de adornos como caracoles, anclas, estrellas de mar y barcos de madera hacen lo necesario para que la brisa del mar se instale en el hogar. Los géneros ideales son livianos, como algodón, lino y bambula.
La opción moderna se traduce en muebles de líneas netas. Se puede optar por pintar una de las paredes en algún tono shocking, como tomate, verde turquesa o violeta. La iluminación, que hoy cuenta con tantas variantes originales, da el toque justo por medio de lámparas de líneas geométricas y diseños minimalistas. Los materiales: acero, aluminio, vidrio y maderas patinadas.
En síntesis, a las ventajas arquitectónicas (construcción rápida y seca) se le suman las virtudes estéticas y prácticas. La decoración no se encuentra condicionada y un abanico de posibilidades se hace presente. Por eso las casas de madera se constituyen una opción válida para tener en cuenta.

Roxana García, 30 de enero 2003

Publicado en La Nación

 

 

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