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LA APUESTA DEL GOBIERNO ES REACTIVAR CON OBRA PUBLICA

El Gobierno apuesta a sacar a licitación a fines del mes próximo las primeras quince obras del centenar que fueron seleccionadas para ejecutar durante la primera etapa del plan Federal de Infraestructura. Por medio de esta iniciativa, postergada durante meses en el Congreso, se procurará duplicar en 2001 la inversión en obra pública y llegar a los 1500 millones de pesos.
Ahora que el paquete de asistencia financiera es un hecho -el país recibirá de parte de organismos internacionales 39.700 millones de dólares en los próximos dos años-, uno de los objetivos inmediatos de la administración de Fernando de la Rúa radica en reactivar la adormecida economía argentina.

Para eso, el programa de obras cumplirá un papel fundamental, según dijo anteayer el Presidente en Olivos. Hoy, en la Cámara alta, los senadores aprobarían el proyecto de ley que da vía libre a la puesta en marcha del plan y cuya discusión en el Congreso se extendió mucho más allá de las previsiones oficiales.

Sin embargo, en Economía dan por descontado que los legisladores aprobarán la iniciativa que puso en marcha el ex ministro de Infraestructura Nicolás Gallo, y que comprende la ejecución de 2800 obras por 20.500 millones de pesos en un plazo de cinco años.

Según dijeron ayer a La Nación el secretario de Programación Económica y el subsecretario de Financiamiento, Miguel Bein y Julio Dreizzen, respectivamente, a partir de enero se licitarán obras por 200 millones de pesos por mes.

En tanto, el titular de la Cámara Argentina de la Construcción y vicepresidente del grupo Techint, Eduardo Baglietto, tuvo pronósticos más auspiciosos y dijo que en enero podrían licitarse proyectos por un monto cercano a los 500 millones de pesos.

"Estamos colaborando con la identificación de las obras prioritarias y por lo que hemos visto hay proyectos por no menos de 500 millones listos para sacar a licitación", dijo Baglietto.

Con todo, y a pesar de que en un primer momento Hacienda tenía como eje rector para abrir las licitaciones los proyectos que garantizaran mejoras en la competitividad de las exportaciones y que generen mayor porcentaje de mano de obra, hoy la idea sencillamente es licitar todo proyecto que esté terminado.


A la espera de los senadores

Ayer, entre tanto, Baglietto junto con integrantes de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA) se reunieron con senadores justicialistas para explicarles la importancia de que la ley sea sancionada antes de fines de año, según comentó. "Queremos que se entienda bien que esto generará desarrollo y empleo y reactivará la economía. Fuimos bien recibidos, pero argumentaron que apenas hace diez días recibieron el plan y que lo están analizando", dijo Baglietto.

En el deprimido sector de la construcción, los ejecutivos tienen centradas sus esperanzas en el plan federal para reavivar la actividad de sus empresas. Y es entendible, en octubre último la actividad cayó un 5% con respecto a septiembre y un 15,7% en relación con octubre del año anterior.

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dejaron en evidencia la parálisis que vivió este año la construcción: la caída durante los diez primeros meses del año, con respecto a igual período de 1999, alcanzó el 12,5 por ciento. Por eso, entonces, el programa que ahora espera ponerse en marcha se presenta como un oasis para las empresas constructoras y un bálsamo para el gobierno nacional: se estima que se crearán 400.000 puestos de trabajo directos y se producirá un incremento en el producto bruto nacional.


Tiempos previstos

Según fuentes de la Secretaría de Obras Públicas, de los proyectos que ya están en condiciones de licitarse diez son obras viales y cinco de hidráulica. Otros tantos serían sacados a licitación como anteproyectos, en particular obras de mejoramiento de la red vial. Todas las propuestas están bajo análisis de la Cámara Argentina de la Construcción y la Cámara de Consultores, cuyos equipos técnicos se encargan de revisar los documentos.

La ejecución de las obras estará financiada por el sector privado y el repago de las obras está avalado mediante un fondo fiduciario que el Gobierno formará con activos públicos, los 600 millones anuales que por el impuesto a los combustibles quedan en el Tesoro y por reservas de liquidez de distintos organismos estatales.

De todos modos, el repago de las obras comenzaría sólo en 2003, ya que la ley establece que el sector privado comenzará a percibir un canon por lo invertido tan solo después del segundo año de terminada la obra.


Por María Giselle Castro
De la Redacción de La Nación

 

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