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Medidas contra la inseguridad

Los edificios de Buenos Aires incorporan vigiladores y recursos tecnológicos para protegerse

Códigos secretos entre los copropietarios, vecinos que sacan los residuos a la misma hora, encargados que se cuidan unos a otros en la cuadra, comisarías que difunden el celular del patrullero, sofisticados sensores electrónicos de movimientos extraños y cámaras de video. Además, ya no hay edificio con infraestructura común que no cuente con servicio de vigilancia permanente. La seguridad se instaló definitivamente como tema de preocupación cotidiana.
Esta percepción de inseguridad modificó algunas tendencias de la demanda de departamentos y casas.
Hace unos años el comprador prefería lugares silenciosos y de poco tránsito, mientras que hoy busca la cercanía de los centros comerciales.
Para tener una idea de la dimensión del problema, en Buenos Aires, según datos del gobierno porteño, existen aproximadamente 1.200.000 viviendas particulares distribuidas en 12.000 manzanas. De ese total de viviendas, el 75% corresponde a departamentos.
Néstor Pirosanto, presidente de la Cámara de Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias, dice que lo esencial es que se tome conciencia de la gravedad del problema. "Muchos no evalúan la seguridad hasta que sufren un robo. Nuestra entidad elaboró una serie de normas para cumplir, pero si no se hacen efectivas no sirven."
Desde la experiencia de centenares de consorcios explica que las situaciones más peligrosas son cuando alguien entra o sale por la puerta de calle, o cuando se abre el portón del garaje. "Hay que estar muy alerta porque los portones demoran un tiempo para abrirse y cerrarse. Muchos copropietarios han elaborado códigos con los encargados o el personal de vigilancia cuando ingresan con sus autos y así están atentos si ocurre alguna situación anormal."
Marcelo Nadal, de la administradora homónima, coincide en que falta educación en la gente. "Cuando salen, los copropietarios se alejan sin verificar cómo quedó la puerta. En días de viento, demoran más de lo normal en cerrarse, y a veces el pestillo se dispara y queda sin ninguna traba."
Los administradores dicen que los robos generalmente se producen los sábados o domingos por la tarde, cuando los departamentos están vacíos."
Muchos de los edificios por estrenar ofrecen entre sus servicios vigilancia durante las 24 horas. "Pero contar con un vigilador privado cuesta entre 7 y 8 pesos por hora. Son de 5000 a 5700 pesos mensuales si está las 24 horas. La presencia del personal de seguridad es disuasiva, ya que no tienen permitido portar armas", dice Nadal.
Este es un gasto importante, especialmente en los edificios chicos donde el número de copropietarios es bajo. "La mayoría de los edificios nuevos -en general torres- tiene vigilancia permanente, pero el gasto individual es menor porque se reparte entre mayor cantidad de departamentos".

Cuestión de costos
  
El ingeniero Ariel Zac, gerente de Marketing y Comunicación de Prosegur; detalla que la empresa ofrece un servicio específico a cada consorcio, lo que dificulta establecer un costo general.
"Los asesores realizan la planificación de seguridad según cada propiedad y se combina la vigilancia física con tecnología , que incluye circuito cerrado de televisión, alarmas sectoriales, barreras infrarrojas, centros de control locales y la respueta de alarmas monitoreadas, que brindan conexión inmediata con una central."
Agrega que es importante que la empresa elegida cumpla con todas las obligaciones legales y laborales de su personal, "para evitar que cualquier contingencia recaiga económicamente en el consorcio."
Aníbal Verdura, de Tag Seguridad Integral, cuanta que el costo debe medirse por cada hora que el custodio esté en el interior del edificio. "La base está en 5,60 pesos por hora. A eso hay que sumar el IVA y otras cargas. Tener una persona permanente durante un mes cuesta 4032 pesos. Con el IVA incluido, el costo final ronda los 4800 pesos."
Para Martín Noguez, de Securitas Organización Fiel, "las demandas son muy diferentes. Algunos quieren un vigilante bilingüe porque son edificios de oficinas y otros priorizan el bajo costo. El precio por hora oscila entre 6,50 y 7,50 pesos. Tener un vigilante las 24 horas, todos los días del mes, le cuesta al consorcio 5740 pesos mensuales, con el IVA incluido."

Las áreas comunes del edificio, bajo control


Policías y vecinos
  
En algunas comisarías se trabaja para que el contacto con la gente sea más estrecho. Eduardo Musto, jefe de la comisaría 29a., comentó que "dada la situación actual el vecino debe tomar medidas extraordinarias. La idea es reducir al máximo las oportunidades de los delincuente y por ese motivo les pedimos a todos que estén siempre alertas. Nuestra comisaría ha repartido entre los encargados y vecinos una circular en que la que se explican medidas básicas de seguridad. Además, están disponibles los teléfonos directos de la seccional y los celulares que tienen los patrulleros."
En el caso de que un delincuente logre ingresar en una propiedad, Musto recomienda mantener siempre la calma y no ofrecer resistencia. "Hay que lograr que el ladrón no se ponga nervioso, ya que puede ser perjudicial para la víctima."
Los encargados de los edificios también son una pieza clave. "No le abro a nadie que no conozca - relata Marcelo Avedaño, a cargo de un edificio en Colegiales -. A veces llegan parientes de los vecinos y no les abro. Muchos se enojan conmigo, pero prefiero no correr riesgos innecesarios."
Detalla también algunas otras medidas complementarias que no quiere revelar y que comparte con todos los consorcistas.


Algunas precauciones
  
La Cámara de Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias difundió normas básicas de seguridad entre las administraciones asociadas para cumplir en los edificios:
  • Mantener la puerta de entrada cerrada con llave, como el acceso a la terraza, ya que una de las nuevas modalidades de los ladrones es colgarse desde allí hasta los balcones de los departamentos.
  • Tener siempre iluminados los accesos a los edificios, casas, cocheras, sótanos, terrazas y espacio comunes.
  • Al regresar es importante tener las llaves listas para abrir la puerta sin demoras. Si en ese momento existe la sospecha de que alguien lo sigue, conviene caminar unos metros más y no ingresar directamente. No poner direcciones ni teléfonos en los llaveros.
  • Los menores no deben viajar nunca solos en los ascensores. Las personas ajenas a los edificios deben ser recibidas siempre en la puerta de entrada. Los empleados de las empresas de servicios y correos tienen que presentarse con sus credenciales y siempre durante el horario de trabajo del encargado del edificio.
  • Nunca está de más telefonear a las casas centrales de las empresas de servicios para verificar que los empleados sean genuinos.

Juan Pablo Martinelli, 4 de septiembre de 2004
Publicado en La Nación

 

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