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Mudanzas más eficientes

Casi sin complicaciones para el dueño de casa, el traslado a la nueva vivienda se realiza en tiempo récord
 

En unas pocas horas el departamento quedó despejado y el ejército de empacadores dejó todo limpio. Las pertenencias que hasta hace poco le imprimían personalidad al lugar están guardadas. Todo rotulado a la espera del camión que se encargará de hacer el traslado. En dos horas, el servicio llave en mano habrá terminado y cada cosa ocupará su sitio en el nuevo hogar.
Y aunque en muchos casos el cambio suele estar acompañado de esperanzas y nuevos horizontes, no es sencillo dejar atrás todos los recuerdos.
"En menos de diez años los servicios que ofrecen las empresas cambiaron totalmente y se focalizaron en la atención al cliente como principal objetivo", comenta Jorgelina García, gerente de Verga Hermanos SRL.
Asegura que hablar de hacer una mudanza es mucho más que trasladar las pertenencias de los clientes. "La función de la empresa es escuchar y brindar contención. Mucha gente abandona su hogar motivada por la pérdida de un familiar o por la partida de los hijos tras el casamiento; en esos casos, el sentimiento que los acompaña es de tristeza. Por eso el personal comenzó a capacitarse en lo relacionado con el trato al cliente", agrega García.
Por su parte, Gustavo Flores, titular desde hace 30 años de Must Service, agrega que "los que más sufren este tipo de situaciones son los chicos y ancianos. Por eso nuestras principales recomendaciones están dirigidas hacia ellos".

 
Cerca del cliente
  
Este cambio en el modo de ver al cliente produjo no sólo una nueva propuesta de servicios, sino también un trabajo más personalizado. Antes de cada mudanza, un asesor observa la situación, junto con el cliente, y evalúa el tiempo y la forma más conveniente de realizar el trabajo. "Nosotros -sigue Flores- optamos porque el que realice los presupuestos de nuestros servicios sea el dueño y no otro. Creemos que es la mejor manera de que la gente se sienta segura. De esta forma ellos tienen acceso directo al titular de la empresa."
Para Carlos Alberto Castro, presidente de Castro y Regini SA, los últimos tiempos marcaron un antes y un después en el rubro. "El mercado fue obligándonos a realizar cambio tras cambio en el servicio. No sólo se profesionalizó el trabajo, sino que además se agregaron distintos recursos. Antes sólo se trataba de un acarreo de muebles, pero ahora es mucho más complejo. Hoy, por ejemplo, contamos con cajas que tienen divisiones para la ropa, que se transportará colgada en perchas; otra -en la parte inferior- para los zapatos, y además hay un lugar reservado para una caja de seguridad, algo que antes hubiera sido impensado, al igual que cajas especialmente diseñadas para las computadoras", comenta Castro.
Según García, "como casi siempre las que contratan las mudanzas son las mujeres, a la hora de hacer un presupuesto enviamos a señoras preparadas para tasar. Para muchas personas éste es un trámite normal, pero para otras es algo que sucede sólo una vez en la vida". Flores sostiene que detrás de cada mudanza hay cientos de historias."Una persona mayor que vivía sola nos llamó el día anterior a la mudanza y nos pidió un favor: si podíamos llamarla para despertarla. Al día siguiente, el jefe del equipo la llamó para avisarle que se levantara, que íbamos rumbo a su casa."
Pero no sólo el contacto con el cliente se modificó, sino que se incorporó tecnología. Hoy, los conocidos canastos comenzaron a quedar atrás, sustituidos por cajas de cartón, roperitos para colgar la ropa en su percha y cajones de fenólico. "Esta no es la única modificación que se produjo. Apenas llegamos al sitio donde se debe realizar el trabajo, desplegamos un camino de plástico; además, el personal utiliza guantes y botas de felpa", detalla Flores.
 

El camión con los muebles hacia otro destino

 
Para elegir
  
En el mercado se ofrecen servicios que se adaptan a las horas del tránsito y que en general comienzan poco antes de las 8.
El primero, estándar, es el más simple y económico. La empresa entrega las cajas con unos días de anticipación y es el mismo cliente el que se encarga de realizar el empaque.
Otra opción es el sistema premium, donde el personal embala y desembala en el destino todos los objetos personales (cuadros, espejos y elementos de electrónica), ante la presencia de un supervisor de tareas o jefe de equipo.
Por último, el sistema llave en mano -uno de los más elegidos en la actualidad- es el que le permite al cliente desentenderse de la mudanza en los momentos más críticos y dejar a los embaladores profesionales que hagan su trabajo.

 
Los chicos, en primer lugar
  
"En las mudanzas hay que estar atentos a los más pequeños, porque muchas veces sufren este tipo de cambio", aconseja Miguel Espeche, licenciado en Psicología y coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano. Agrega que "no es lo mismo dejar una casa con la idea de ampliarse que verse obligado a reducirse, porque esto suele llevar a un clima familiar que no es el mejor". Según Espeche, hoy se hace difícil hablar del desarraigo que sufren los chicos al cambiar de barrio. "Este tenía una incidencia social enorme en el nivel medio, pero hoy el club y la escuela poseen mayor primacía. Por eso cuando la mudanza obliga a dejarlos, es muy factible que tenga una repercusión negativa en los chicos. A veces, como reacción espontánea, suelen responder con enojo ante sus padres. Mudarse a un barrio cerrado es otro punto importante. "Los que están en la escuela primaria suelen disfrutar de este tipo de lugares y de la libertad que les ofrecen, pero la situación se complica entre los adolescentes, que quieren comenzar a hacer su vida a una mayor distancia de la famillia."

 
Costos
  
Los costos de los servicios están determinados por la cantidad de personal afectado al trabajo, y esto está en relación directa con la modalidad elegida. Los precios promedio oscilan entre 280 y 300 pesos para un departamento de un dormitorio, 350 y 400 para dos dormitorios, mientras que para tres dormitorios los costos oscilan entre 500 y 650 pesos (siempre más IVA).
A veces habrá que sumar la utilización de aparejos y sogas para bajar algún sofá o mesa que no entre en el ascensor o la escalera, lo que incrementa en costo en un 10 o un 15%.
Algún embalador más adicionaría unos 80 pesos extra, al igual que existe un recargo si se opta por envolver todo en papel de seda. En general, las empresas se quejan por la falta de regulación del trabajo y de los limitados horarios para realizar las mudanzas.

Leandro Murciego, 19 de marzo de 2005
Publicado en La Nación

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