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Comprar casas para reciclar cuesta hoy 35% más caro

La comparación es en relación con tres años atrás. Según el estilo, hay ofertas en distintos barrios  
 
San Telmo es uno de los barrios preferidos por los extranjeros para comprar casas antiguas y luego reciclarlas. Les atrae vivir en el casco histórico de la Ciudad.

Zonas «de moda», escasez de lotes en venta, masiva influencia de extranjeros y un agresivo aumento del valor del metro cuadrado, la mano de obra y los materiales, que en algunos casos trepan a 40% con respecto al año pasado, son factores elocuentes que permiten aseverar que hoy comprar una casa para reciclar en la Ciudad de Buenos Aires, es patrimonio exclusivo de la clase alta.
Expresiones como «no tener que pagar expensas significa un gran ahorro», «no más reuniones de consorcio» , o « resigno seguridad pero gano espacio, parque, parrilla y pileta» quedarán en el armario de anécdotas. «Pensar que con eso le bastaba a la gente para definir la compra de una propiedad a reciclar hace dos años», indicó Sebastián Schreffer, gerente de ventas de SC Servicios Inmobiliarios.
En la actualidad, según coinciden los operadores inmobiliarios, para acceder a una casa con más de cien años de antigüedad hay que pensar en un gasto definitivo promedio de entre u$s 180.000 y u$s 250.000.
En otras palabras, entre 30 por ciento o 40 por ciento más que en 2002, después de la devaluación.
«En aquella época los valores de las casas en la Capital se equiparaban con los de un departamento de nivel. En algunos barrios era más barato comprar una casa que un departamento», aseveró Schreffer, «y sólo se vendía la que estaba en precio, mientras hoy los valores, en este segmento, no tienen nada que ver con la realidad del mercado».

 
Diferencia
  
Tampoco juega vital importancia la ubicación ni la superficie del terreno. Se podría decir que los precios pueden ser tan disímiles como tantas casas haya en venta. Una propiedad tradicional, de menos de 50 años de antigüedad en Caballito o Flores, de 250 metros cuadrados cubiertos y en buen estado general oscila los 800 dólares por metro cuadrado.
Pero casi al mismo valor se cotiza una propiedad de 120 años pero en estado de deterioro total, donde hay que pensar, como punto de partida, en hacer la instalación eléctrica y las cañerías de cero.
El mercado del reciclado es completamente distinto a la comercialización de una propiedad en condiciones normales e incluso al segmento del alquiler. «En primer lugar, el cliente no sabe con lo que se va a encontrar: más allá de algunas dudas que pueda evacuarle el vendedor, hay infinidad de detalles que surgen con la primera visita. A diferencia de las operaciones tradicionales, es complicado que el p o t e n c i a l comprador se haga una idea del estado del inmueble sin antes verlo, ya que -generalmente se encuentra con una casa en peores condiciones de las que se imaginó», sintetizó Ignacio Mendiburu, flamante adquirente de una vieja casona de estilo italiano en la zona de Palermo Soho.
«Por eso -concluyó- es fundamental recorrer la propiedad en compañía de un arquitecto, principalmente para comparar costos-beneficios». El dato que desconoce el comprador, es que en la mayoría de los casos, el gasto final supera con creces el presupuestado al momento de iniciar la obra.
Por otro lado, más de 95 por ciento de las operaciones de casas a reciclar se gestiona a través de operadores inmobiliarios, cuando la modalidad de compra por dueño directo (para evitar comisiones) absorbe hoy 25% del mercado tradicional. Tampoco se comercializan por Internet, una alternativa que está de moda, ya que permite realizar visitas virtuales a las propiedades con un detalle descriptivo, planos del inmueble, fotografías de todos los ambientes y -en algunos casos mapa del barrio. 

 
Elección
  
En el caso del reciclado, en cambio, «la primera impresión es importante. Es raro atraer a un cliente con fotos de una casa de más de cien años con la fachada pintada, humedad en techos y paredes, o un deterioro general -y normal-por la falta de mantenimiento», sintetizó la arquitecta Mariela Sigler, titular de ID Construcciones, uno de los pioneros en el mercado del reciclado.
«Hay dos tipos de compradores: el extranjero, que elige San Telmo porque le atrae la posibilidad de vivir en el casco histórico de la Ciudad, y el cliente local, que hoy prefiere Palermo, pero que también busca Caballito, Flores, Belgrano, Villa del Parque o Núñez», afirmó Sigler.
También dijo que la principal diferencia la marca la personalidad del cliente: «el extranjero (en su mayoría europeo) no pelea el precio y se caracteriza por su mesura a la hora de respetar los tiempos de obra, que demandan entre seis y ocho meses promedio». El argentino, en cambio «siempre contraoferta y está más en cada detalle, lo que dificulta y demora, en muchos casos, el trabajo del arquitecto».
Sin embargo, Sigler añadió que no se debe subestimar al extranjero. «Hay vivos dentro del negocio que intentan aprovecharse ofreciendo propiedades lavadas, preparadas para el ojo del que no entiende». «El que viene del exterior hoy no es el mismo de hace unos años: conoce, se informa, estudia antes de lanzarse a concretar una operación. Pregunta si la propiedad tiene pisos de pinotea originales, techos de bovediza, mosaicos calcáreos, etc...»
Sigler recordó que hace unos años, un francés, a través del portero de su edificio conoció su departamento en San Telmo, la llamó por teléfono y le dijo «quiero que deje el mío igual al suyo», y le dio 50% del dinero por adelantado. «Pensar en eso hoy es una locura-», expresó la arquitecta. «No me equivoco si aseguro que Palermo es buscado hoy porque se convirtió en una zona de moda», aseguró Schreffer. «Hablan de Palermo Soho, Hollywood, Nuevo, Viejo, Chico, cuando en realidad, si uno mira un plano de la Capital Federal se da cuenta que hay construcciones muy buenas que están en barrios como Almagro o Chacarita, por citar algunos.»

 
Calidad
  
Añadió: «Fíjese lo que pasa con la Plaza Serrano. Es frecuente escuchar hablar de «zona residencial Serrano» o hacer hincapié en la proximidad al «centro comercial» a la hora de vender en ese sector. No tenga dudas que los valores están sobrevaluados en más de 50%. Viveza criolla le llaman», dijo Schreffer.
De todas formas, nadie puede discutir las construcciones más antiguas de Buenos Aires, que suelen ser muy sólidas dado que estaban pensadas con criterios diferentes a los actuales.
La calidad de los materiales era de vital importancia, porque estaban preparadas para ser habitadas para toda la vida. Con respecto al metraje, tanto los ambientes como los cerramientos tenían una dimensión que, hoy en día, permite subdividirlos y generar más espacios.
Además hay oferta más que suficiente. Si se prefiere el estilo colonial, se deberá buscar en Belgrano, San Telmo, Flores, Núñez o Caballito; si se opta por el francés, hay que recorrer Palermo, Recoleta, Belgrano y San Telmo.
Construcciones de estilo inglés se encuentran en Flores, Floresta o Villa del Parque. Hay estilo italiano en San Telmo, Barracas, Almagro, Boedo, Balvanera o Palermo. En tanto, si se busca Art Nouveau, hay que mirar en Flores, Floresta, Microcentro y Belgrano.

Leandro Ferreyra, 5 de abril de 2005
Publicado en Ámbito Financiero

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