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INVERSIONES
Locatarios de lujo, un buen negocio

Los extranjeros pagan a partir de 350 dólares por mes por una unidad bien ubicada y con servicios
 

Paseo y, a veces, también negocios. Los turistas, preferidos para las locaciones


Seguramente el punto de partida del crecimiento turístico en la Argentina fue, en términos económicos, el momento de la devaluación, en 2002. A partir de entonces, con el aumento de la divisa norteamericana y el drástico fin de la convertibilidad, los precios para el turismo se volvieron muy atractivos.
Hoy, las cifras indican que Buenos Aires nunca fue tan visitada por extranjeros como en estos días. Según las estadísticas de Reporte Inmobiliario, por ejemplo, el tango mueve en Buenos Aires alrededor de 10.000 turistas por mes, que como mínimo se establecen durante treinta días. Otros vienen para estudiar español y se quedan por lo menos tres meses. El registro que proporciona la Secretaría de Producción, Turismo y Desarrollo Sustentable del Gobierno de la Ciudad Autónoma lo dice todo: el promedio general de ocupación de hoteles y aparts alcanza un 70%, con un crecimiento del 7% durante el primer semestre de 2005 con relación al año anterior.
"Calculamos hasta la finalización del verano la llegada de alrededor de 2.300.000 turistas; el 50% son internacionales", explica Marcela Cuesta, de la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad.
Y con esta industria que crece a todo ritmo también se fortalecen los buenos negocios inmobiliarios. "Los turistas hacen pie en Buenos Aires y desde allí viajan al interior. Apenas llegan, se instalan dos o tres días en un hotel mientras buscan propiedades casi siempre por el diario, aunque también por Internet para alquilar en forma temporaria. Eso les permite moverse con libertad y a precios accesibles para sus presupuestos, comenta Eduardo Aguiar, de Armando Pepe SA, que analiza este mercado en ebullición.
Un monto accesible significa un mínimo de alrededor de 300/350 dólares mensuales por un ambiente. Aguiar acota: "Me recuerda los años 80, pero con relación a las cifras que hoy se pagan no hay comparación. El primer edificio con servicio de mucamas que se inauguró fue en Posadas al 1300, en 1979 (hoy ese edificio sigue funcionando para ese destino). Después llegaron otros edificios como el de Juncal al 1200, Los Galgos, de Quintana al 200, que al servicio de mucamas sumó cocheras, y finalmente el de Juncal y Callao, con más servicios para los inquilinos temporarios muy exclusivos.
Y hace un cálculo: "La tarifa de lo que se cobraba en unidades de categoría era un 30% de la tarifa hotelera de los cinco estrellas de entonces", dice el operador. En esa época, los que ocupaban esos departamentos eran ejecutivos de empresas que llegaban al país para capacitarse.
Según estima, en Buenos Aires la oferta llegó a sumar más de 30 edificios destinados a extranjeros, que estaban representados por las empresas internacionales durante uno o dos años. Pero este negocio inmobiliario cambió con las circunstancias del país. Y hoy nuevamente resulta atractivo para los inversores que ofrecen sus unidades para alquiler temporario porque las rentas satisfacen: se calcula entre el 9 y 10% anual.


De América Latina
  
"Nunca hubo en Buenos Aires tantos turistas como ahora -comenta Gladys Romero Areco, de Kantai-. Por Florida se escuchan permanentemente idiomas antes poco frecuentes en estas latitudes. Llegan de todas partes y buscan departamentos en ubicaciones cotizadas. Hay mucha demanda, pero también oferta disponible. La gente compra departamentos para tener otro ingreso, especialmente si se trata de ubicaciones cotizadas. Obviamente, Recoleta es uno de los sitios preferidos, aunque con poco para elegir porque está casi todo ocupado; también Palermo Hollywood y algunos edificios sobre Libertador, que aunque son pocos, son muy pedidos siempre."
Las búsquedas apuntan a unidades de uno, dos y tres ambientes (este último, el más elegido), desde luego muy bien equipados. Un tema en el que coinciden Aguiar y Romero Areco es que además de los turistas de todas las edades que buscan propiedades para su estada en la Argentina, se suma ahora la demanda de estudiantes universitarios (ecuatorianos, mexicanos, peruanos y centroamericanos), que llegan para capacitarse por el buen nivel académico de nuestras facultades y con costos accesibles.
"También algunos de esos grupos de latinoamericanos que se capacitaron en Estados Unidos suelen quedarse en Buenos Aires para realizar una experiencia laboral por uno o dos años. Antes, a estos grupos les alquilaban las empresas, pero ahora son ellos mismos los que se ocupan; al ser extranjeros no tienen garantes, por lo tanto eligen los alquileres temporarios porque les resulta mucho más fácil incluso para abonar todos sus gastos en un solo pago", explica Aguiar. Los estudiantes suelen buscar los departamentos en áreas cercanas a las universidades. La modalidad de pago es en dólares y casi siempre por adelantado, además de un depósito de garantía de un mes, que se devuelve al finalizar el contrato.
Los valores dependen de la categoría del edificio y la ubicación. Coinciden los operadores que un departamento de un ambiente se paga por mes entre 350 y 600 dólares; dos ambientes, entre 500 y 1000, y tres, hasta 2000 dólares o más. Las unidades más caras cuentan con todos los servicios: pileta, solárium, gimnasio, cochera, además de buen nivel de tecnología en el equipamiento del departamento.
Para Aguiar, a partir de los alquileres temporarios, muchos extranjeros después deciden adquirir una propiedad en la Argentina. Con el cambio a favor, por ejemplo, algunos jóvenes, entre 30 y 35 años, compran unidades chicas que capitalizan con una renta. "Sólo lo usan una vez al año; obviamente que en sus respectivos países por ese monto no pueden adquirir ni una cochera. Tenemos clientes de Inglaterra, Italia, Francia y España, a quienes luego de alquilarles les vendimos propiedades y ahora nos ocupamos de administrarlas".
Según el operador, en las zonas bohemias como San Telmo y Palermo Soho, el 20% de las propiedades las ocupan extranjeros. "Hay actualmente alrededor de 80 profesores chinos estudiando español, que se preparan para ser coordinadores y tutores de alumnos que vendrán en los años próximos", concluye.

Adriana B. Anzillotti, De la Redacción de LA NACION, 25 de febrero de 2006
Publicado en La Nación

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