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El costo de vida: tras el fracaso del plan inquilinos
El alquiler de una vivienda aumentó entre 25 y 30%

Los incrementos se dan al renovar el contrato; la principal causa es la falta de oferta
 

Alquilar una vivienda cuesta, desde este mes, entre un 25 y un 30 por ciento más. Esto, al menos, es lo que confirmaron empresarios y analistas del sector inmobiliario. Pero para las organizaciones de consumidores las subas superan, en muchos casos, el 50 por ciento. Lejos están los controles de precios -inexistentes en el rubro- y, aún más, el sueño de la casa propia, que había reflotado efímeramente con el anuncio de créditos para inquilinos realizado por el Gobierno en septiembre último.
Estos valores, según los empresarios, son los que se manejan en el mercado a la hora de renovar los contratos de locación, que por ley no pueden durar menos de dos años ni aumentar durante su extensión. El dato no es menor a la hora de medir la inflación: el alquiler de una vivienda representa el 4,49% del índice de precios al consumidor (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Los empresarios y analistas consultados coincidieron en que las subas se deben a que, en un mercado desregulado, la oferta crece a menor ritmo que la demanda, que todavía se encuentra lejos del acceso al crédito hipotecario. El especialista de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) Ricardo Theller afirmó: "Los aumentos se concentran en las zonas donde el valor inmobiliario creció con más fuerza, como zona norte, Caballito, Belgrano y Villa Urquiza. Esto genera un derrame a otras localidades, como Congreso, Almagro y parte de Barracas. También hay barrios que se empezaron a recuperar, como San Telmo".
El director de Reporte Inmobiliario, José Rozados, indicó, además, que el turismo extranjero comenzó a competir con los inquilinos de mayor poder adquisitivo en barrios como Recoleta o Barrio Norte, donde las subas fueron mayores. Por ejemplo, alquilar un departamento de tres ambientes en Palermo cuesta entre 1000 y 1500 pesos mensuales, mientras que en Flores los precios se encuentran entre los 750 y 1000 pesos, según la consultora.
Para el empresario inmobiliario Armando Pepe, "todos los edificios de departamentos chicos terminados a fin de año se alquilaron, y los que se vayan terminando mantendrán fijos estos valores". La gran demanda proveniente del campo y las pymes del interior, junto con la llegada de estudiantes desde América latina y turistas extranjeros, "barrió con la oferta que había en Buenos Aires", afirmó.
Pepe estimó que el crédito hipotecario accesible es muy necesario para descomprimir la demanda de alquileres, y apuntó contra el plan lanzado por el presidente Néstor Kirchner hace seis meses: "Fue la gran charada del gobierno nacional. Rompieron la ilusión de muchísima gente, que pensó que pagando una cuota similar a la del alquiler podía acceder a una vivienda", dijo. Rozados coincidió: "A pesar del sobredimensionamiento que hubo, [la línea de créditos para inquilinos] no cubrió las expectativas que se crearon en su momento". El empresario Jorge Toselli sentenció: "Fue el gran fracaso del Gobierno".
Toselli fue más cauto al hablar de los aumentos: "Estamos negociando, luego de un año, con máximos que se ubican entre el 17 y el 20 por ciento; 30 por ciento es un disparate. Lo mismo con la renovación de los contratos". Y se despachó contra su competencia: "Hay firmas que están sobretasando porque no tienen mercadería y ven que hay mucha demanda, pero ejercer provecho de una situación como ésta no es algo ético".
 

Plazos que no se respetan

Las entidades que agrupan a inquilinos y consumidores afirmaron que el grueso de los aumentos al renegociar los contratos de alquiler ronda el 50 por ciento. Es la estimación, por ejemplo, de Sandra González, presidenta de la Asociación de Defensa de Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua). "Las renovaciones son lo preocupante, porque la gente ya está instalada. Al no haber oferta, el que tiene el inmueble se aprovecha un poco. Los créditos a los que se pensaba acceder son inaccesibles", estimó.
La presidenta del Centro de Educación al Consumidor, Susana Andrada, también ubicó los incrementos alrededor del 50%, y añadió: "Muchas veces no se respeta el plazo mínimo, que es de dos años. Los locadores piden más de un mes de garantía y aplican cláusulas de indexación y aumentos escalonados, todas cosas prohibidas por la ley 23.091". Radamés Marini, de la Unión Argentina de Inquilinos, afirmó que las subas son más altas: "La franja del costo de renovación va entre el 70 y el 100%", dijo, y agregó: "Indigna que el Estado no escuche esta historia".

Esteban Rafele, 23 de marzo de 2007
Publicado en Suplemento Economía de La Nación

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