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El alto precio de la seguridad

Muchos consorcios contratan servicios de vigilancia o instalan sofisticados sistemas electrónicos de control; se estiman que en ocasiones esos gastos representan entre el 60 y el 70% del monto de las expensas
 

"Salvo Puerto Madero que está controlado por Prefectura y tiene pocos accesos, no hay barrio de la Capital ni del Gran Buenos Aires cuya seguridad esté garantizada por el Estado. Ante su ausencia, la gente ha intentado solucionar el tema de manera individual. Pero en cuestiones como ésta, que afectan a toda la sociedad, las conductas individuales no sirven sino como paliativos", sostiene Horacio Bielli, presidente de la Cámara Argentina de Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias. Lo cierto es que eso que Bielli define como paliativos -contratación de vigiladores, sistemas de monitoreo, circuitos cerrados de televisión, beepers de distinto estilo, etcétera- cobra cada día mayor peso dentro del presupuesto del argentino clase media. En muchos casos, la incidencia de portero y vigilancia supera el 60% del costo de las expensas y en viviendas unipersonales.


Pros y contras

Lince Seguridad se fundó en 1991, con la filosofía y las normas de una cooperativa. Su presidente, Roberto Enrique Bauzá, opina: "Hoy los delincuentes operan de modo que fácilmente pueden reducir a un vigilador. Además, dentro de un sistema de seguridad, el ser humano es el eslabón más débil". Por eso aconseja que los consorcios antes de decidir una inversión de este tipo deben hacer un análisis de riesgo, un estudio de sus puntos vulnerables no sólo frente a los delincuentes, sino también en lo relativo a focos de incendio y otros accidentes.
"Según los resultados -dice-, entonces sí puede instrumentarse el sistema más adecuado para la propiedad. Por ejemplo, tras el estudio correspondiente, para un edificio de Barrio Norte, entre otras medidas, decidimos la compra de un perro de vigilancia que se ubicó en el pulmón de manzana y resultó la mejor solución al problema de ese consorcio." Con respecto a los costos, comenta Bauzá: "Por un vigilante, durante 8 horas se abonan $ 2400 mensuales. Pero al firmar un contrato, los propietarios deben considerar no sólo el precio, sino que la empresa actúe de conformidad con la legislación vigente y a las autorizaciones otorgadas por las policías jurisdiccionales".
Rodrigo S. Gosálbez, gerente de Marketing para la Argentina y Uruguay de ADT Security Services SA, empresa con más de 130 años en el tema de monitoreo por alarmas, asegura: "Cuando un delincuente ve la placa de ADT sabe que el hogar o la empresa están protegidos y es probable que busque un objetivo más fácil, con lo que la posibilidad de intrusión es mucho menor. Si el delincuente se arriesga, la sirena alerta de la situación en los alrededores y nuestra gente se comunica con las autoridades, por lo que el delincuente debe escapar, lo que minimiza la magnitud del robo. Además, el sistema vigila aun cuando la casa está sola y si el extraño ingresa habiendo gente, su activación permite reaccionar sin necesidad de confrontar con el ladrón".
 

Una garita en una calle de Belgrano


Instalar el monitoreo básico en una casa cuesta hoy 149 pesos y el valor del abono es de 74 pesos mensuales. Dentro de un consorcio, los costos de este sistema electrónico dependen de si "el pago se hace en forma particular o por resumen de expensas. Resulta más económico y de mayor cobertura contar en el edificio con un servicio integral", dice Gosálbez. Agrega que en el momento de la contratación es fundamental preguntarse "con qué experiencia cuenta la empresa, si provee el servicio los 7 días de la semana durante las 24 horas, si el sistema es fácil de usar, si protege de otros peligros como el fuego y si la empresa está coordinada con las autoridades (policía, bomberos, ambulancias) y posee servicios adicionales, como respaldo de comunicaciones".
Vigiladores, tecnología de última generación, perros adiestrados, todo parece valer a la hora de aliviar el miedo. Osvaldo Loisi, presidente de la Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal, dice: "Las agencias poseen un impacto psicológico innegable por la presencia física del agente en el edificio, pero puede suceder que violen su compromiso de discreción o que el vigilador se quede dormido durante la noche. A su vez, los sistemas electrónicos son falibles". Agrega que el servicio adicional de la Policía Federal ofrece algunas ventajas interesantes. "Es prestado por personal uniformado y armado, su costo es más barato que el de las empresas privadas (el módulo de 4 horas se abona 37 pesos) y los honorarios pueden ser compartidos por varios edificios linderos. Pero dada la gran demanda, su disponibilidad es limitada." Aun teniendo por cierta la afirmación, resulta cuando menos extraño plantearse como ventaja el tener que pagar a la propia policía por un servicio que debería garantizar el Estado. Horacio Bielli, concluye: "Esto es grave porque ante el alza de las expensas y en pos de sostener los sistemas de vigilancia, muchos consorcios dejan de lado el mantenimiento. La solución al tema seguridad no es individual; no pasa porque los vecinos asuman gastos que no les corresponden".

Paula Gómez, 19 de mayo de 2007
Publicado en La Nación

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