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Departamentos para estudiantes

Los jóvenes llegados del interior integran un segmento de la demanda que crece en Buenos Aires; pagan entre 900 y 1200 pesos de alquiler, una renta interesante y segura para los inversores
 

Lejos del pago natal, pero cerca de la Facultad


Todos los años, muchos jóvenes dejan el pago natal para empezar a forjar su futuro en la Capital. Se trata de un paso inevitable, especialmente para aquellos que cumplen 18 años y deciden estudiar una carrera universitaria.
Por eso, en cualquier punto del interior, hay un instante en que un chico o una chica empiezan a mirar los almuerzos familiares, la plaza y las calles de su pueblo como escenas que pronto mutarán en recuerdo. En tanto, el futuro, con su carga de aventura, va poblando las mentes con la imagen de la gran ciudad tentacular y multitudinaria.
No todos se van para no volver. Algunos limitan su permanencia en Buenos Aires al período estudiantil, ya que su idea es ejercer la profesión en su lugar de origen. Sin embargo, son más los que llegan para quedarse. Entre éstos no es infrecuente, según refieren las inmobiliarias consultadas, que alquilen un departamento que finalmente terminan comprando.
El de los estudiantes se convierte así en un mercado con buen movimiento, que involucra los departamentos de entre uno y tres ambientes. Estas unidades, en el orden de los 40.000/75.000 dólares, son buscadas por aquellos inversores que pretenden lograr una renta bastante segura (de un 6% anual), porque en general las garantías son los propios padres, que suelen ser productores del interior.
Jorge Toselli, presidente de J. T. Inmobiliaria, comenta que en el rubro de alquileres para estudiantes se produjo un significativo aumento de la demanda. Observa, asimismo, que año tras año los estudiantes incrementan la necesidad de metros: "Suelen buscar departamentos de 2 o 3 ambientes. A la gran mayoría de estos jóvenes le financian los estudios sus padres, que tienen una cultura de buenos pagadores".
También prefieren que el inmueble esté en buen estado y que no haya que invertir en refacción ni en ningún tipo de arreglo.
Una necesidad que ha crecido es la de la búsqueda de zonas que sean seguras, dado que los padres prefieren pagar algo más de alquiler y no tener problemas respecto de la seguridad de sus hijos. En cuanto a los valores que se manejan, Toselli refiere que los estudiantes pagan hoy de 700 a 900 pesos por un departamento de 2 ambientes, en tanto que por uno de 3, el precio es de 1100 a 1300 pesos, más expensas e impuestos.
Por su parte, la experiencia de la firma Baigún Propiedades, según indica Alexandra Laporte, indica también que los estudiantes no buscan, generalmente, departamentos de más de uno o dos ambientes. Se conforman, dice, con lo básico e indispensable, y como cualidad resaltan sólo la luminosidad. "En el caso de los de un ambiente -precisa Laporte-, los precios van desde 500 a 800 pesos, dependiendo de la zona, y los de dos ambientes, entre 750 y 1000 pesos."
En cuanto a los precios, la realidad, agrega, es que aumentan. "El incremento estimado para el año que viene va de un 15% a un 30%." Los valores más altos se dan en la zona que se extiende desde Coronel Díaz hasta Callao y desde Córdoba hasta Las Heras. Esta es la zona más solicitada dentro del ámbito capitalino, dado que allí muchas facultades están a mano.
Se trata, asimismo, de la zona preferida por parte de aquellos estudiantes cuyos padres tienen un ingreso que va entre el medio y el medio alto, normalmente gente que posee campo o comercios de buen ingreso en zonas del interior.
Los de un ingreso medio o medio bajo se ubican en barrios como Palermo, Belgrano, Congreso y el Centro. En éstos -según datos suministrados por Toselli- se puede conseguir valores entre un 10% y un 30% menos que en la zona más cara.


La suerte de estar cerca

Para Julia, estudiante de derecho oriunda de Chajarí, Entre Ríos, no hay suerte comparable con la de conseguir un alquiler a pocas cuadras de la Facultad en que estudia. "Estoy contenta, porque no sólo estoy cerca de la Facultad, sino también de la Biblioteca Nacional, lugar ideal para estudiar sin perder la concentración."
A pesar de eso, Laura confiesa que la reciente suba de su alquiler empaña un tanto su alegría: "Pasé de 1200 pesos a 1500, y aunque mis padres me ayudan sin quejarse, me veo obligada a reducir distracciones, como la de ir al cine o comprar compacts".
Su caso difiere poco del de Adolfo, un chaqueño que dejó hace dos año la calma de su Villa Angela natal para subir a diario las escaleras de la Facultad de Derecho. Desde hace días estudia más los clasificados que los libros, buscando un lugar más barato: "Vivo en un ambiente a diez cuadras de la Facultad, pero la suba del precio me obliga a sacrificar cercanía por baratura".
En este sentido, las estadísticas de Toselli indican que, en comparación con el último año, las renovaciones de contratos preexistentes suben un 20%, mientras que en los alquileres que recientemente se vuelcan al mercado la suba es del orden del 30% respecto del año anterior.
"Estos precios -comenta Toselli- son aproximados, pues varía según la ubicación exacta del inmueble, las características específicas y el estado de habitabilidad. Muchos no quieren ni que les hablen de hacer algunos arreglos."
Agrega que a la hora de tasar y fijar el valor locativo, es fundamental tener en cuenta estas diferencias, ya que si el agente inmobiliario no las observa, no podrá luego alquilar la unidad en un plazo que normalmente oscila en los treinta días.
"Aunque, en lo inmediato -comenta Toselli-, los valores tienden a estabilizarse y no se prevén aumentos, por lo menos en el corto plazo."
En cambio, si se piensa en el año próximo, momento para el cual los operadores consultados vislumbran un posible crecimiento que se daría en todo el espectro inmobiliario, la opinión es otra. "Se estima que tendrá lugar hacia junio de 2008, y el incremento se calcula en un 20% respecto del actual."
Lo cierto es que el segmento de los alquileres para estudiantes es un rubro que en los últimos años no cesa de crecer. "Cada año -comentan Laporte, de Baigún, y Toselli- recibimos más chicos, especialmente hijos de productores agropecuarios.


También del exterior

En lo que a fauna estudiantil se refiere, la ciudad de Buenos Aires no se limita a recibir muchachos de tierra adentro. El número de jóvenes del exterior que llegan para cursar pasantías o posgrados en las más variadas carreras ha crecido a un ritmo que indica que no todos los extranjeros son turistas que vienen a comprar. En algunos casos, la estada de estos visitantes es corta y no supera algunas semanas. En otros, no menos numerosos, se trata de una permanencia prolongada. Para que éstos satisfagan la ineludible necesidad de albergue, la ciudad suele presentar diversas opciones. La primera es buscar un alquiler temporario, un gasto que ronda en promedio la suma mensual de 400 dólares. En segundo lugar, están los que deciden compartir piso y gastos con otro estudiante, una costumbre que conlleva en general el desembolso de 800 pesos mensuales.
Otra opción es buscar un cuarto en una casa de familia, un alquiler ofrecido por muchas parejas grandes, que tienen una habitación libre porque el hijo se fue. Su costo no suele pasar de los 800 pesos.
Por supuesto, no faltan en Buenos Aires, como en las grandes ciudades del mundo, establecimientos destinados especialmente a la función de albergar estudiantes. El que busca una residencia universitaria corre el riesgo de no saber con cuál quedarse, aunque a la postre será el tiránico factor precio el que zanjará la incertidumbre.

Bartolomé Vedia Olivera, 30 de junio de 2007
Publicado en La Nación

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