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Inversiones en baja: Buenos Aires pierde atractivo
Cae el interés extranjero por el mercado inmobiliario


La crisis del crédito hipotecario y la baja de precios en EE.UU. y Europa impactan localmente  

Puerto Madero fue el barrio que concentró el mayor interés de los compradores internacionales


Los extranjeros están camino de convertirse en una especie en extinción en Puerto Madero. Después del boom de ventas protagonizado por españoles, norteamericanos e ingleses en los últimos dos años en barrios como Recoleta, San Telmo y, especialmente, Puerto Madero, el mercado inmobiliario argentino empezó a perder atractivo para los compradores del exterior.
Si bien por el momento nadie se atreve a hablar de cifras concretas, las empresas desarrolladoras y las inmobiliarias reconocen que son cada vez menos los inversores extranjeros interesados en adquirir propiedades en Buenos Aires.
La salida de los inversores internacionales no se explica por una única razón, sino a partir de una combinación de factores, como el encarecimiento del crédito hipotecario en sus países de origen, la baja de precios en otras plazas como Miami o la Costa del Sol, en España, y la incertidumbre que despierta en el exterior la economía argentina.
Para las empresas del sector, reconocer que hay menos extranjeros no resulta nada fácil, ya que en cierta medida implica atentar contra su negocio. Sin embargo, con preocupación los empresarios admiten que cada vez son menos los extranjeros que se acercan a sus oficinas dispuestos a pagar 300.000 dólares por un departamento en Puerto Madero o medio millón de dólares por un piso en Recoleta, lo que sin dudas contribuyó a que en la primera mitad del año se registrara una caída del 27 por ciento en el total de permisos de construcción autorizados en la Capital Federal.


Mercado errático

"La baja en la demanda de los extranjeros es notoria, y en nuestras oficinas hace rato que dejaron de aparecer los potenciales compradores de España o Estados Unidos, especialmente a partir del conflicto con el campo, que contribuyó a potenciar la sensación de inseguridad jurídica", reconoce Jorge Toselli, director de la inmobiliaria JT, que trabaja básicamente con propiedades premium en Recoleta y Barrio Norte.
"El mercado inmobiliario está muy errático. Una semana funciona muy bien, con récord de ventas, y después prácticamente desaparece la demanda. En este contexto, se nota una menor presencia de los extranjeros, aunque la demanda en el segmento ABC1 se mantiene fuerte gracias a los compradores del interior, que apuntan básicamente a la zona de Puerto Madero", explicó el desarrollador Alberto Fernández Prieto, que impulsa varios proyectos de viviendas en Puerto Madero y San Telmo.
En la empresa Gnvgroup, que acaba de completar la venta de su primer edificio de oficinas en el Dique 1 de Puerto Madero, también destacan la desaparición de los extranjeros en la plaza local.
"De la primera torre, que terminamos de vender en febrero de este año, sólo una unidad fue adquirida por un extranjero, aunque en realidad se trataba de una inversora argentina que vive en el exterior", explicó Alejandro Ginevra, presidente de Gnvgroup.
Un poco más optimista es la visión que tiene Alan Faena, que se prepara para lanzar en Buenos Aires su principal proyecto inmobiliario: un edificio diseñado por el arquitecto inglés Norman Foster. "En nuestro caso, las ventas a extranjeros no se resintieron, aunque el momento de la verdad lo vamos a ver a partir de septiembre y octubre, cuando comience la temporada alta de turismo, ya que la mayoría de nuestros clientes que cierran una operación de compra en Buenos Aires lo hacen después de hospedarse en nuestro hotel como turistas", explicó el desarrollador inmobiliario.


Competitividad en baja

En lo que coinciden todos los operadores inmobiliarios es en que la baja en la demanda de los extranjeros se explica por factores externos más que por un problema del mercado argentino.
"Hoy los inversores están desalentados para comprar propiedades, aunque no se trata de un fenómeno exclusivamente argentino, sino de un proceso mucho más generalizado, surgido a partir de la crisis internacional del mercado inmobiliario. A esto se suma que en la mayoría de los casos los extranjeros que llegaban a Buenos Aires no lo hacían con fondos propios, sino con los créditos que obtenían en sus países de origen, que hoy también se encarecieron en forma notable", explicó José Rozados, director de la consultora especializada Reporte Inmobiliario.
A la falta de fondos disponibles para financiar las compras en Buenos Aires también se suma la pérdida de competitividad de las propiedades en la Argentina en relación con otras plazas inmobiliarias.
"Cuando el metro cuadrado en las zonas premium ya roza los 5000 dólares, los valores en Buenos Aires pierden cierto atractivo porque, prácticamente, ya están en línea con ciudades como Miami, que se vio afectada por una baja generalizada de precios en los últimos meses", sostuvo Rozados.

Alfredo Sainz, 18 de agosto de 2008
Publicado en La Nación

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