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Crecimiento
Las zapaterías, en alza


Un sector del barrio de Monserrat, sobre la calle San José, se transformó en centro comercial con alta ocupación de locales de calzado y productos de cuero  


Un rincón muy particular del barrio de Monserrat se transformó en centro comercial de calzado y artículos de cuero a cielo abierto, que ofrecen productos de muy buena calidad.
Con una alta ocupación de locales, se trata de la calle San José en el tramo que va del 400 al 600, entre la avenida Belgrano y México.
Este rincón porteño cambió su fisonomía en los últimos años al irse instalando gradualmente numerosas firmas con calzado y artículos de cuero de fabricación propia o de diseños de fabricantes exclusivos. En total son 11 los locales instalados y de variadas superficies. Incluso, algunos tienen tres plantas.
Entre los que pueden hablar de la expansión se encuentran los originarios propietarios de la firma Boticcelli, que nunca imaginaron tal transformación -ver recuadro aparte-. Luego, surgió Boniface, hace 22 años, con su amplio local en San José 359. El encargado de esta firma, Lisandro Rodríguez, certifica: "Hace cinco años que comenzaron a llegar otras empresas de calzado y marroquinería para competir con nosotros, que en parte nos pudo haber perjudicado y en otra nos benefició, porque de este modo es mayor la afluencia de todo tipo de público, incluso de los turistas, que nos visitan a diario".
Boniface, que se caracteriza por no estar más en los shoppings, cuenta con fabricantes exclusivos de calzado para damas y caballeros como de prendas, accesorios y marroquinería, a lo que el propio representante agrega: "Al cliente lo calificamos como de destino, porque viene por algo específico, no es el transeúnte que está de paso, por eso aquí encuentra todo tipo de cuero, no sólo los tradicionales de vacuno y cabra, sino también los de reptil, lagarto y avestruz, entre otros".
La mayoría de los locales ocupa la cuadra de San José al 500, pero la tendencia es extenderse un par de cuadras hacia la avenida Independencia o hacia las calles transversales, como ya se instalaron dos en Venezuela al 1400. Allí están Chabelli, de zapatos y carteras, y Dyms, de prendas de cuero.
Entre estas empresas pioneras terció en la cuadra Mancuso. En febrero de 1999, Agustín Lanzillota se instaló en un local de 6 metros de frente por 20 de fondo, con depósito en el entrepiso, por el que abona 4000 pesos de alquiler mensual, en San José 525, "para presentar la colección de calzado fino que confecciona mi suegro, Juan Mancuso, y que diseña mi esposa, Paola, todo de primera selección. En el barrio no puede entrar alguien que quiera competir con segunda calidad, y nuestros precios parten de los 199 pesos para los caballeros y 240 para las damas", comenta el titular.

Boniface sólo en locales a la calle



Otros locales semejantes tienen un costo similar de locación, como Brienza. En la misma vereda impar se encuentran Sur, con exclusividades para damas; Ciccarelli, con dos salones, y Quintana, que desde 1965 fabrica el legítimo mocasín artesanal hecho a mano y que hace cinco años posee su local de venta al público, con modelos que parten en los 200 pesos. En la acera par al 500, desde septiembre de 2003 se presenta Navarro, en una antigua casona reciclada con 550 m2 distribuidos en tres plantas: la baja para hombres; la primera para la colección de temporada para la mujer, y el segundo piso para las permanentes liquidaciones. El encargado, Gustavo González, precisa: "Somos fabricantes de artículos con un valor del 30% más económico, tanto en zapatos como en camperas de cuero que parten de los 690 pesos".
En los extremos de este singular polo comercializador de productos de cuero de exportación están dos empresas con trayectoria como Briganti, en avenida Belgrano y San José, y López Taibo, en México y San José. La primera fue la que inició la ampliación de la zona hace cinco años, con remanentes de exportación, y la segunda, la última en instalarse hace justo un año, en un local alquilado de 200 m2. El gerente de López Taibo, Adrián Heiss, comenta: "Estamos aquí porque se creó un nuevo centro comercial, donde podemos sacar los productos discontinuos, ya que nuestra firma no liquida. Fabricamos algunas cosas y para otras tenemos fabricantes exclusivos en toda la gama".
Este sector, con reminiscencias de tiempos pasados, cobra tal importancia y popularidad que no falta quien organiza tours de compras para los turistas y los zapateros recalcan que no es outlet de segunda selección, todo es calzado fino de primera. El gerente general de la inmobiliaria Vinelli, Carlos Giani, recuerda: "Con estos emprendimientos de zapaterías cambió mucho la zona. En México y San José había una tradicional farmacia donde ahora está López Taibo. Al cobrar auge estas cuadras los valores de los locales aumentaron y casi no hay disponibles. Los alquileres van de 10 a 15 dólares el m2, con un mes de depósito y otro adelantado, y el contrato por tres años con opción a dos más, con reajustes anuales escalonados". Roberto Gallardo, de la inmobiliaria homónima, informa: "Este movimiento comercial revaloriza la zona porque se acercan inversores con nuevos emprendimientos que terminan con los viejos inquilinatos. Así habrá nuevos locales, ya que hay pocos disponibles y son antiguos. Uno de éstos, de 100 m2, en San José entre Belgrano y Moreno, está a la venta en 110.000 dólares y si se pretende uno mejor ubicado supera los 150.000 dólares". Al tiempo, Marcelo Piñeiro, de Marting Propiedades, agrega: "La tendencia es que el rubro del calzado se expanda hacia Independencia, aunque el flujo peatonal es menor y con menos locales para ofrecer. Como referencia, para la compra de un local de 40 a 50 m2 el metro cuadrado oscila entre 1300 y 1400 dólares".

Mancuso, en espacio distribuido en planta baja y subsuelo

Un rubro cuya historia comenzó hace 30 años

Cómo se originó este barrio en el que es común encontrar en los locales la completa variedad de zapatos y carteras de distintos cueros, lo relata Guillermo Vinelli, de la inmobiliaria Vinelli: "Hace cerca de 30 años, Fernando Diez y Alfredo Domeninni eran los socios de Boticcelli y tenían su local donde ahora está Boniface. Luego se separaron, hace 22 años, por lo que el primero se quedó con la primera firma, trasladándose a la esquina de Venezuela y San José, y el segundo fundó la segunda marca. Así compitieron solos entre sí por un par de décadas donde compartieron y se distribuyeron los clientes".
La historia continua con Mancuso, según el titular de este negocio, Agustín Lanzillota: "Fuimos los terceros en instalarnos, a comienzos de 1999. Creímos conveniente estar cerca de las dos grandes marcas del barrio. En 2003 comenzó la movida con el impulso que le dio Briganti, que se estableció en la avenida Belgrano y San José, con lo que amplió la zona comercial de este rubro. De inmediato aparecieron los otros negocios, hasta el último que fue López Taibo, en agosto de 2007".
Vale el detalle y la paradoja que agrega Lanzillota: "En ese trayecto, Boticcelli desapareció del barrio; hoy sólo está en los shoppings y al contrario, Boniface se quedó y ya no está en los shoppings".

Juan Manuel Raimundo, 18 de agosto de 2008
Publicado en La Nación

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