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MERCADO
Cómo afectará la crisis al mercado local


Los operadores anticipan que los valores se mantendrán porque la demanda se refugia en ladrillos; se aleja la posibilidad del crédito  

Precios estables en las mejores unidades


Después del pánico por la crisis en Estados Unidos, su gobierno va en busca de un urgente salvamento. Aquí, como en tantos otros países, sembró confusión. Y generó una desagradable sensación de miedo y frustración. El cimbronazo, se admita o no, descoloca a todos. Esto de ningún modo impide seguir adelante. Cada país, cada región, sabe cómo lo afecta. Aquí hay que sumar una crisis propia: hay desaceleración e inflación. El sector, aunque se disimule, está preocupado.
En materia de precios, hoy, en Recoleta, por los nuevos se pagan hasta US$ 4000 el m2 y por usados 2500; en Palermo Hollywood y Nuevo, las cotizaciones de las unidades a estrenar se establecen en un rango de entre 1800/2300 y 2100/2700, respectivamente. En Belgrano, los nuevos están en 2500 dólares el m2 y los usados, entre 1400 y 1900. ¿Convalida hoy la gente estos precios? Habrá que observar cómo se comporta el mercado en las semanas próximas.
Mario Gómez, director de Toribio Achával, es moderado: "El impacto se nota entre los que están más consustanciados con los vaivenes de la macroeconomía. El consumidor, si bien se informa, está más pendiente de las cuestiones locales y necesita saber aspectos precisos y qué ocurre aquí con nuestra economía, porque tiene que tomar decisiones: mudarse, saber si se suma a un fideicomiso, si concreta otras inversiones". Luego agrega: "La crisis internacional que afecta al mundo hoy surge en un momento en el que en nuestra economía hay muy poca inversión extranjera directa, a diferencia de lo que ocurre en otros países de América latina. Además, en esas economías se motoriza el crédito; aquí el 98% compra con capital propio y sólo el 2% ha recibido un crédito".
Agrega que los que compraron, por ejemplo, en Recoleta y pagaron 1100 dólares el m2 hicieron buen negocio, ya que hoy esa propiedad se cotiza a 2200 dólares el m2. "Es decir que con los inmuebles la gente ganó frente a otras opciones", admite Gómez.
Fernando Esquerro, presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda, analiza el momento actual: "Lo que sucedió en Estados Unidos es la consecuencia de una gran bicicleta financiera, que creó una burbuja, y ese globo estalló. Esto generó la reacción flight to quality ; es decir, ir hacia un refugio de calidad como es el caso de los bonos del Tesoro norteamericano. En la Argentina la confianza está puesta básicamente en los ladrillos. Aquí no hubo un mecanismo especulativo, pero sí un incremento de los costos, con una demanda genuina". Y añade: "Adquirir inmuebles se mantiene como la opción más firme. Se construye menos, pero no creo que exista sobreoferta de vivienda. Pueden plantearse dificultades en algunos segmentos y barrios, pero en nuestro caso no existe exceso de construcción".
Roberto Tizado prefiere la cautela al analizar la situación. "Creo que es prematuro todavía sacar conclusiones de esta gran turbulencia. Aun así, la crisis internacional nos afectará. Con este nuevo escenario se advierte un efecto muy negativo, se aleja más todavía la posibilidad del crédito en la Argentina para una buena parte de la demanda que sin financiación no puede acceder a la vivienda." El empresario, sin embargo sabe que el sector con ahorro o capacidad adquisitiva sigue invirtiendo. Cita un ejemplo contundente: "En Nordelta salió a la venta un barrio nuevo; se vendieron 85 lotes por un monto de 17 millones de dólares. Esto significa que el ladrillo se reafirma como resguardo de valor y seguridad de dinero". Acerca del mercado local, explica: "Creo que esta crisis ayudará a calmar las expectativas negativas de inflación junto con otras medidas saludables que adopte aquí el Gobierno. Con relación a los precios, advierte que no bajarán. "Hay que considerar que los costos de la construcción siguen en alza y las incidencias se mantienen altas."


¿Tiempo de invertir?

La gente se desorienta, duda. Según los operadores, "no hay necesidad de salir urgente a buscar una propiedad para asegurar el dinero. Se puede esperar, pero está claro que las propiedades se hacen valer. Ante la magnitud de la crisis, la gente no quiere dejar sus activos porque las monedas se deterioran y la economía es muy volátil. ¿Cuál es el mejor momento? Es difícil determinarlo. Aquí en la Argentina muchas crisis globalizadas hicieron impacto en nuestra economía. Las puntocom, el efecto tequila, caipirinha, arroz, vodka, quizás entre las más recordadas.
Miguel García Muro, titular de la firma homónima, tradicional en Belgrano, advierte sobre el impacto de la crisis internacional. "Primero fue financiera, ahora es económica; tal vez sea la más grande de la historia y perdurará en 2009. La Argentina recibirá igual su efecto, pero hay que tener en cuenta los problemas propios que vive el país. Aquí, el mercado, según los segmentos, se está complicando. Se nota mucho, por ejemplo, en los alquileres. El consumo bajó y para la gente todo se vuelve más complicado porque el salario ha perdido con la inflación. En algunos casos, los propietarios de los departamentos tendrán que replantearse el valor de las locaciones. Sucede con los departamentos y también con los locales. La capacidad adquisitiva de la gente disminuyó mucho. Aun así, hay negocios que responden, porque están destinados a un target que consume esas propiedades."
José Azpiroz Costa, director de Bullrich, prefiere la prudencia y aporta datos precisos: "Aquí, en Buenos Aires, el mercado está tranquilo, con la demanda más selectiva. El oferente no baja sus valores. En realidad, nadie quiere vender y estar descalzado". Agrega: "Hay que tener en cuenta que el dólar está estancado, mientras que la inflación del 30% anual (55% en los materiales de construcción en los últimos 36 meses) se convierte en un semáforo anaranjado." En este escenario, los créditos hipotecarios están más lejos que nunca de la gente. Para los bancos, estas noticias alejan cualquier propósito de ofrecer créditos. La tasa variable es riesgosa y la fija, inexistente.


-Posicionarse en ladrillos, ¿es una buena opción?

-Para una moneda contaminada por la inflación, es un buen antivirus. Lo primero que la gente quiere es evitar la licuación de su capital. ¿A quién le interesa colocar pesos al 6% contra una inflación que cuadruplica la tasa?"
En relación con los desarrollos, considera que el mercado está expectante. Por cada terreno que se vende no aparece otro nuevo. El m2 de construcción (obra) aumenta cada día. Luego detalla: "Hoy construir un buen departamento cuesta, tranquilamente, alrededor de 1000 dólares el m2, sin hablar de algo extraordinario. Sólo una construcción buena. La disponibilidad crediticia es nula para el que desarrolla y para el usuario final".
En tiempos de crisis, Azpiroz Costa considera que los desarrolladores, aquellos que pertenecen a la industria, tratan de acopiar los terrenos buenos. Están quienes venden desde el pozo. Asumen el riesgo de empezar y la obligación de terminar. Otros venden cuando terminan la obra.
A modo de conclusión, define: "El que compró ladrillos con créditos tomados racionalmente y sin buscar ganancia especulativa estará tranquilo".

Adriana B. Anzillotti, 20 de septiembre de 2008
Publicado en La Nación

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