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Otra suba en las expensas


El incremento de la electricidad más la bonificación que se otorga a los encargados de los edificios de 380 pesos en dos cuotas, aumentarán los gastos mensuales entre un 15 y un 35 por ciento

Un fantasma invade el ánimo de cuanto argentino habita hoy un edificio de departamentos: el temor a las expensas. ¿Cómo sobrellevar sus consecuencias? Con la bonificación de 380 pesos para los porteros, en dos cuotas, esta pregunta, formulada por inquilinos y propietarios, no encuentra hasta ahora una respuesta certera.
Lo cierto es que la actual situación no crea un clima de fraternidad entre propietarios, administradores y porteros. "Es absurdo que los administradores y los encargados decidan cuánto pagamos los propietarios", comenta Alicia Giménez, de la Unión de Consorcios de la República Argentina (UCRA) En su opinión, carece de toda lógica que en las tratativas sobre el sueldo de los porteros se excluya de la negociación a "los que verdaderamente pagan".
Cabe señalar que en la discusión salarial se sientan, de un lado, el Sindicato Unico de Trabajadores de Edificios y Renta Horizontal (Suterh), y del otro, tres asociaciones de administradores: la Aierh, la UADI y la Caphai.
Basta escuchar el testimonio de Giménez, para darse cuenta de que en el entendimiento entre los diversos actores de un edificio se ha abierto una brecha difícil todavía de salvar. "El sueldo y las cargas sociales del encargado no bajan del 50 por ciento de la recaudación total del consorcio, sin considerar otros beneficios que no encuentran parangón en ningún otro sector social, como la posibilidad de una vivienda gratis; en muchos casos, luz, gas, teléfono y ropa de trabajo a cargo del consorcio; bonificación de la TV por cable, entre otros, lo que constituye un haber suplementario."
Para la entidad no hay duda de que la verdadera víctima es ese concepto que Santo Tomás definía como bien común: "Más de dos millones (aproximadamente, el 78%) de vecinos de la ciudad de Buenos Aires vivimos en unidades de PH, una gran mayoría no puede afrontar los gastos por expensas y están en riesgo de perder su propiedad", denuncia Giménez. No vacila, incluso, en calificar las negociaciones salariales de "práctica infame".


Convenio polémico

Por su parte, Felipe Zakuski, el vicepresidente de la Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias, refiere que su entidad se negó a firmar el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) que otorgó un aumento a los encargados de edificios, consistente en un adicional no remunerativo de 380 pesos pagaderos en dos cuotas con los haberes de enero y febrero.
"Consideramos que el aumento era inoportuno, dado el actual contexto de crisis", explica Zakuski.
Agrega que antes de acordar una nueva planilla salarial los representantes de Caphai quisieron discutir el articulado de todo el convenio, un reclamo que no fue satisfecho.
Para muchos esta situación es crítica, pues se trata de otro aumento más para el inquilino, que ya tuvo que sufrir una suba del 50% en los alquileres durante 2007.

Una suba que impacta en el bolsillo



Tarifazo

Al aumentar su costo, la luz oscurece todavía más el panorama de los propietarios e inquilinos. Para Enrique Abatti, presidente de la Cámara de Propietarios de la República Argentina (Capra), "la suba de este elemento vital de la vida moderna lleva a que las expensas aumenten entre un 10% y un 15%". Dependerá, claro, de la cantidad de unidades del edificio, del tamaño de las partes comunes, si cuenta con cocheras y si poseen interruptores automáticos de luz en áreas compartidas.
"La suba -comenta Abatti- afectará a los propietarios de acuerdo con su nivel económico y según cuánto de sus ingresos respondan a cubrir este rubro. Involucran también a los locatarios (inquilinos), puesto que en casi todos los casos pagan las expensas, junto al alquiler, y son muchísimas las unidades dadas en locación en el parque inmobiliario nacional (se podría cuantificar en casi un 25%)".
Con respecto a la incidencia de los costos de mantenimiento, Zakuski señala que los proveedores de los consorcios de propietarios transfieren sus mayores costos a la facturación que efectúan a los mismos. Es así como pudo observarse que el costo de los abonos se incrementó entre un 10 y un 15%, los artículos de limpieza, lámparas y bolsas de residuos que se utilizan en los edificios acompañan cotidianamente lo que cualquier vecino puede apreciar en las góndolas de los supermercados o en los negocios de su barrio. "En algunos casos -observa- los valores de los materiales de construcción superan el 30%, lo que tuvo una incidencia muy importante en las reparaciones que se efectúan en los consorcios." Añade que hay que tener en cuenta que el monto de las expensas depende de los servicios de confort y de la cantidad de unidades. "No es lo mismo si un edificio tiene más de un ascensor, vigilancia o servicios centrales de agua caliente, calefacción o aire acondicionado central que si no los tiene."

Una suma de gastos

La expensa es la suma de todos los gastos de un edificio, es decir que comprende las erogaciones en concepto de administración, personal y mantenimiento y todo ello depende de muchos factores, como ser: antigüedad de la construcción, número de ascensores, de encargados, si tiene o no servicios centrales, vigilancia extra. Para el usuario de un edificio no es menos onerosa la incidencia de los gastos de mantenimiento, que incluyen los arreglos que requieran las partes físicas: albañilería, plomería, pintura. Según refiere Osvaldo Loisi, presidente de la Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal, estos precios están totalmente desregulados y sometidos a la ley de la oferta y la demanda, de modo que se cobra según el barrio y la categoría del edificio. Lo mismo pasa con los abonos por mantenimiento de servicios. A la preocupación por estos costos, se agrega ahora la del reciente aumento de la luz. Según Loisi, la incidencia del tarifazo eléctrico es importante, "aunque debe tenerse en cuenta que, por lo general, el rubro electricidad representa un 10% del gasto total para un consorcio de no más de dos ascensores.
La suba afecta a los consorcistas. "Como el gasto que demanda el mantenimiento y administración de cada edificio debe repartirse entre todos -reflexiona Loisi-, lo que cada uno pague está en función del número de unidades. Es decir que, a igualdad de gastos, los inmuebles que están integrados por menos unidades funcionales pagarán más que los que cuentan con muchas unidades. El costo es mayor según la categoría del edificio y los servicios que otorga.

Bartolomé Vedia Olivera , 24 de enero de 2009
Publicado en La Nación

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