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Pese a la crisis, precios sin cambios


Las negociaciones son más ásperas en un marco de menor demanda y poca oferta; se busca en un rango de 50.000 a 150.000 dólares

Unidades de categoría, bien ubicadas defienden posiciones

Tal vez lo más llamativo de este enero, terriblemente caluroso y seco, es que a pesar de la menor demanda los valores de venta se mantienen en los niveles de los últimos meses, especialmente en las unidades en buenas ubicaciones.
De todos modos, los operadores admiten que las negociaciones son más complicadas y que la contraoferta tiene un límite que pocas veces supera el 10 por ciento menos de lo inicialmente pedido.
En este tema son imposibles las generalizaciones, ya que aquellas propiedades situadas en sitios periféricos y de características estándar sufren un margen de negociación más amplio.
El mercado sigue padeciendo la falta de un crédito hipotecario accesible y con tasas más bajas que permitiría al sector de clase media que todavía mantiene su trabajo en blanco acceder a una vivienda con una cuota medianamente razonable.
Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, se pregunta por qué desde el Gobierno no se impulsan créditos subsidiados o de fomento, u otras facilidades, como se hizo con el sector automotor para darle mayor fluidez al mercado.
"Enero marcó como siempre la tendencia estacional de menor actividad, acrecentada además por otros problemas que venimos arrastrando desde los últimos meses. La actividad decayó y la expectativa es cómo incidirá en marzo la exteriorización, no blanqueo, de capitales. En este sentido, creo que se pueden vislumbrar mejores perspectivas para las propiedades. Además, la penalidad es sólo del 1% en aquellos capitales que sean destinados al mercado de inmuebles o a desarrollos inmobiliarios. Es una pena que no se incluyan las unidades usadas, para generalizar las compras."
Para Miguel Altgelt, y como mo era previsible para muchos analistas, el verano se presentó mucho más difícil. "Los teléfonos suenan poco y hay menos compradores, pero también menos vendedores, con lo cual los precios no presentan novedades. Los vendedores siguen sin aflojar y, como era de esperar, los compradores están a la espera de alguna oportunidad."
Agrega que en este momento en el mercado se encuentran sólo aquellos que necesitan vender y los que compran para después alquilar.
"En esta época era costumbre recibir a la gente del interior para realizar operaciones pero, como era de prever, esa gente no vino por la situación que atraviesa el campo."
Altgelt comenta que se necesita un plan de gobierno que ayude a los más necesitados; es decir, los edificios en construcción, tal como lo han hecho con otros sectores. "Lo del blanqueo todavía no se siente." Destaca que hay que tener en cuenta que los plazos de venta son mucho más largos que antes "y la realidad es que no todos los vendedores tienen tiempo para esperar."
Para Héctor D´Odorico, desde la segunda quincena hay más consultas. "Se buscan unidades de entre 60.000 y 150.000 dólares, como consecuencia de que algunos vendieron y tienen que encontrar un bien de reemplazo. Lo principal es que mermó un poco la desconfianza que había desde octubre."
En este contexto, agrega que el que tenga necesidad de vender tal vez baje más de lo necesario, pero si no tiene apuro, no venderá. Revela que hay consultas de arquitectos por lotes para construir.
"Veo una luz al final del túnel. El que tiene necesidad de comprar, puede dilatar la operación, pero finalmente compra." D´Odorico aporta un concepto final: "Las commodities se han derrumbado; el metro cuadrado, todavía no. Febrero será un mes testigo".

Rafael Giménez, 24 de enero de 2009
Publicado en La Nación

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