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Mercado
Jóvenes propietarios

Frente a la escasez de créditos, recurren a ahorros y a una indispensable ayuda familiar para comprar un departamento que, como mínimo, requiere de unos 50.000 dólares

En un momento tan crítico para el acceso a la vivienda, hay jóvenes que con esfuerzo se pueden dar el gusto de adquirir su techo. Una propiedad, aunque diminuta y en barrios alejados de la zona céntrica, donde los valores todavía son accesibles, es algo posible para jóvenes de entre 20 y 30 años. Dentro de las variantes de la demanda están los jóvenes profesionales solteros, que acceden a la vivienda con ayuda de sus padres. Otros, con un título universitario y un mínimo ahorro, y por último, el joven matrimonio que todavía no tiene chicos, es decir el segmento de los DINK (double income no kids, doble ingreso sin niños). "Estos jóvenes pueden acceder a la primera vivienda porque ahorran y tienen doble ingreso. Son austeros y han podido reunir el dinero necesario (privándose de otras erogaciones) con objeto de tener el techo propio. En general, la inversión inmobiliaria refleja una actitud más conservadora, que a veces se complementa con un saldo de precio o el préstamo de un familiar o amigo. Los créditos por ahora casi no existen", explica Mario Gómez, director de Toribio Achával. Y hace otro aporte de la experiencia reunida en estos años. "La posibilidad de acceder a la primera vivienda también surge gracias a una inversión inmobiliaria previa. En los últimos años, hemos lanzado emprendimientos bajo el lema Tu primera inversión inmobiliaria. Hay gente que tiene un presupuesto que es el suficiente para adquirir una propiedad; entonces compra con la idea de venderla después y poder acceder a la vivienda propia."
La decisión de comprar la primera propiedad muchas veces es compartida: "La situación económica impide que el joven, que todavía es estudiante, cuente con capital ahorrado; entonces si los padres tienen posibilidades de facilitarles dinero se suman a la búsqueda de una propiedad para sus hijos. Cuando son mayores y ya trabajan como profesionales deciden por su cuenta, dado que son más independientes; en general buscan viviendas más innovadoras", sostiene Rafael Baigún, de Baigún Operaciones Inmobiliarias.
De todas maneras, en el perfil de la demanda joven hay muchas variantes. "Sucede con frecuencia que cuando una pareja decide adquirir su primera vivienda, también entran en juego varios actores familiares, porque aún necesitan ese apoyo", explica el directivo de Toribio Achával.

La primera vivienda, un paso fundamental



Factor decisivo

La ubicación es un factor clave en esa búsqueda de los jóvenes a la hora de elegir una unidad. El primer requisito es estar cerca de importantes avenidas, que permitan conexiones con diferentes barrios porteños o suburbanos; también es vital encontrar un refugio cerca del trabajo o la universidad.
Buscan en la propiedad, aunque pequeña, suficiente luminosidad y ciertos amenities relacionados, como un buen gimnasio o una pileta, y son muy valorados. "Esto es parte de los cambios culturales, por ejemplo, mayor presencia de la mujer en el mercado laboral. Hoy, una unidad tipo es más compacta, esto significa que se buscan las mismas prestaciones en menos metros cuadrados", agrega Mario Gómez.
Los ambientes se adaptan a la disponibilidad económica del comprador, y con pocos ahorros surge la propuesta del monoambiente como alternativa: "Tiene a favor el precio; algunos son divisibles por medio de un entrepiso o pared divisoria, lo que permite luz de ambos lados. Prácticamente se puede transformar en un dos ambientes. Es algo muy buscado", explica Rafael Baigún.
Sin embargo, antes de resignar metros cuadrados para abaratar el costo del inmueble, hay otras aspectos que los jóvenes prefieren dejar de lado: "Lo primero que sacrifican son los amenities; después la ubicación, y por último, la antigüedad", asegura Francisco Balsano, titular de Balsano Propiedades.
La ubicación es un factor importante. Como explica Gómez se ha producido un desplazamiento hacia zonas más accesibles. Esto lleva a muchos jóvenes a pensar en tener más metros cuadrados en Almagro antes de perder superficie y vivir en Palermo: "La gente joven practica este arbitraje de zona con tal de tener mejores prestaciones. Los que viven en zonas céntricas son propensos a ir a vivir cerca del trabajo; la gente joven es flexible".
La ampliación de la línea A de subterráneos también ha ocasionado consecuencias en el mercado inmobiliario: "Hubo un corrimiento de la línea D a la línea A, hacia Almagro y Caballito. Y ahora también la línea E, donde todos barrios tienen buena aceptación. Tenemos emprendimientos en San Cristóbal, Boedo y Parque Patricios", agrega Gómez.
Entre las variantes también está la opción de adquirir un departamento en el que el joven vive y a la vez puede instalar un estudio o consultorio, dado que es apto profesional, dice Baigún.
A su vez, las zonas están muchas veces ligadas a los profesionales de ciertos ámbitos. La zona del Hospital de Clínicas es tradicional de los profesionales de la salud. Palermo, cerca de la plaza Güemes, también llamado Palermo Freud, es elegido por psicólogos.
"Esta selección tiene que ver con actividades que se han desarrollado.
Cuando se hace un estudio de mercado para ver qué tipo de departamentos construir en estas zonas se piensa en un proyecto flexible que permita trabajar y vivir en la misma propiedad", explica Gómez.
Por otra parte, asegura que hay expectativas en la zona de Parque Patricios respecto de los profesionales vinculados con la tecnología, informática e ingeniería, "a raíz del Distrito Tecnológico creado el año pasado por una ley de la ciudad. Se espera la demanda de departamentos en esta zona".
En cuanto al aspecto económico, los valores corresponden a lo que cuesta en promedio un departamento de uno o dos ambientes, dependiendo de la zona.
La elección la determinará el capital disponible de los jóvenes profesionales: "Es difícil poder ofrecer un departamento por menos de 50.000/60.000 dólares. Hasta 100.000 dólares es el rango en que se mueven en general", comenta Gómez.
La propuesta inmobiliaria sigue siendo un pilar donde invertir. "Somos descendientes de europeos y el ladrillo y la casa siguen siendo una prioridad. Todos transmiten eso a sus hijos", concluye Balsano. Aquellos que son recién recibidos y no tienen el ingreso suficiente para acceder a la primera vivienda buscan el pequeño departamento de un ambiente.
Hoy no se consigue - o es muy difícil- una unidad por menos de 50.000 dólares, y un joven recién recibido sin ayuda no puede acceder.
Los créditos están alejados de ellos: tienen que ganar 5000 pesos por mes para pagar una cuota de más de 1000 pesos. Hoy, en general los jóvenes profesionales no pueden acceder a la vivienda si no es con ayuda de la familia.

Guadalupe Fernández Fronza, 19 de septiembre de 2009
Publicado en La Nación

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